Forever friends

8 de diciembre de 1.957. 
En los estudios de Televisón de la CBS, se graba un programa especial: THE SOUND OF JAZZ. En una de las actuaciones  se encuentran de nuevo  Billie Holliday  y el saxofonista Lester Young. No se hablan desde hace años, aunque en el pasado les unió  una profunda y entrañable amistad. Durante los ensayos no se dirigen la mirada, se evitan. Billie canta el blues "Fine and Mellow". Llega el turno de Lester. Está enfermo, y a duras penas logra levantarse de la silla. El solo de "Prez" es un emocionado mensaje de amor, tristeza y melancolía. Lady Day contempla a su antiguo amigo y su  rostro, que las cámaras no pueden dejar de enfocar, nos habla de complicidad y cariño, de una nostalgia infinita.

No es el título del próximo caso de Lorenzo Silva en la saga de los Guardias Civiles Chamorro y Bevilacqua. Esto va de viajes y música. Y de recuerdos. Esos recuerdos de lugares lejanos que intentamos mantener vívidos eternamente como una sólida pirámide egipcia sin reconocer que son sólo una duna móvil y variable según el viento sople.

En esta Edad Dorada de Ryanair es lugar común en los turistas recurrir a distintos elementos que a posteriori nos hagan más fácil rememorar los viajes. El que casi siempre aparece es la fotografía. Tampoco suelen faltar los recuerdos materiales del tipo de una pieza de artesanía, una camiseta, unas monedas, un frasquito de agua del Ganges o un poco de arena del desierto.
Así, como si fueran diferentes estratos en la formación del proceso del viaje, vamos sumando las informaciones que cada uno nos aporta hasta reconstruir el puzle. Uno puede trasladarnos a un momento concreto, otro a un lugar, un tercero llevarnos a la imagen de alguien a quien conocimos…
Pero en este conjunto de elementos que se van integrando para formar un todo creo que nos falta normalmente uno de los que más informaciones puede aportar y además difícilmente sustituible. Aquí es donde pienso que debe aparecer la música del lugar de destino.
Esta nueva capa o estrato (al menos es mi experiencia) nos puede acercar además de los sonidos, aromas, olores y muchas otras características que hagan más fácil aglutinar todos los datos en una interpretación global de la evocación.
Evidentemente no propongo comprar cualquier disco de gasolinera cual si un alemán se llevara de la piel de toro un disco de Camela. Propongo informarse, preguntar y seleccionar para adquirir con un mínimo de criterio y fiabilidad.
Si alguno quiere tener en cuenta mi experiencia personal, le diré que entre lo que he traído de mi último viaje a Turquía están dos discos, “Su” de Mercan Dede y “Longing” de Omar Faruk Tekbilek. Además de ser dos fantásticos discos siempre recomendables, estoy seguro que en un futuro me devolverán a ese país, y me será mucho más fácil revivir el sonido de sus calles y bares con sus pipas de agua, añorar el sabor del té o invocar el alma de sus gentes.
Hasta aquí nuestro biblioconsejo de hoy. Esperamos que les sea útil.





Más allá del hecho que supone que una historia nos guste más o menos, el cine alimenta el imaginario personal con su mera presencia física. Ya sea a través de las salas de proyección, ya sea a través de los propios escenarios que dotan de espacio a las historias filmadas, el cine proporciona lugares y paisajes en los que acomodar la nostalgia y el deseo.

Dejando a un lado, por hoy, el poder de fascinación que ejercen los espacios destinados a la proyección de películas, quiero centrarme en este breve apunte en los lugares que las películas toman como escenario para su desarrollo. Casas, calles, paisajes naturales, habitaciones, sótanos, pueblos, ciudades, etc. cuya evocación en el futuro dispara la nostalgia y el deseo de ellos. Movilizan y acogen sentimientos difusos y fugaces; sentimientos similares a aquellos que nacen al rememorar escenas de la infancia o al encontrar y reencontrar lugares cuya composición encuentra en nosotros un tallaje perfecto.

No son ellos, por sí mismos, los garantes de sus virtudes, sino que es a través de nosotros donde se produce una suerte de explotación de la delicia. Lugares y escenarios que se mantienen mudos y grises fuera de la cita casi alquímica con el espectador, pero que se convierten en refugio y consuelo al ser rememorados.

P.D. Espero que se me entienda. No obstante, en la sección de comentarios, pueden y deben llamarme cursi.

Day on Green

Si, si .. está en todas las marquesinas de los autobuses pero igualmente os voy a hablar del "Day on green" por si alguno no os habeis enterado...
A todos nos gustaría mucho, seguro, y este festival puede ser un pequeño paso hacia algo más grande  (con un Sonorama me conformo  ;) .Ojalá. Se trata de “Day on Green”, el mini-festival que acogerá el sábado día 22 de octubre el Multiusos Sánchez Paraíso. Es la primera edición y no pretende ser la última , es más, pretende grabar un CD recopilatorio con temas cedidos por los músicos asistentes a este mini-festival.
Son doce horas ininterrumpidas de música, que comienzan a las 17:00, en las que veremos desfilar grupos más conocidos y consolidados del pop como Lori Meyers o Dorian hasta Dj’s de música electrónica como Dj Amable o Maral Salmassi., ¡que doce horas dan para mucho !

Lori Meyers es un grupo granaíno que cada vez tiene más y más fans. Con su disco Cronolánea alcanzó muchísimo éxito : es un disco, para mí, redondo, además de que todas las canciones son muy pegadizas. Alta fidelidad, Funcionará o Luces de neón pegaron fuerte durante una temporada y seguramente habreis escuchado muchas más del disco aún sin saber que eran suyas. Ahora, una de las bandas que junto a Vetusta Morla ha estado más presente en los últimos festivales, viene a traernos temas de su último disco y también de los anteriores, para que podamos corear y saltar.. Podrás encontrar Conolánea en la seccion de Pop-Rock de nuestra Fonoteca.

Otro de los grupos que encabezan el Festival es Dorian, de los que también podemos ofrecerte dos discos : El futuro no es de nadie, 2006  y  La ciudad subterránea , 2009.



Dentro la segunda zona de actuaciones encontramos a un grupo local Lex Makoto , que con su primer disco  Rojo, calor, fuego, 2008 ha comenzado su andadura cantanto en castellano, después de refundirse con nuevos integrantes y dejar a un lado los temas en inglés. Podrás encontrarlo en la Sección de Músicos Locales con la que contamos en la Fonoteca desde hace ya un par de años y que ha ido creciendo gracias a vuestras aportaciones de discos y maquetas.



Wagon cookin es un grupo que ya hemos visto alguna vez en Salamanca en salas como Cubic, que de vez de cuando nos sorprende con buenos conciertos. En la sección de nuevas músicas de la Fonoteca podrás encontrar un disco de este grupo Everyday life, 2004, en el que podrás encontrar fusiones de jazz, soul, junto a  funk o house y también electrónica.

Esperamos que si os animais a pasar estas 12 horas con buena música, canciones pegadizas y buenos ratos descubriendo nuevos grupos nos lo contéis después para darnos un poquito de envidia a los que no podremos asistir.

Ahí va una versión que la banda granaína Lori Meyers hizo del tema La caza, de Juan Pardo.. ( Os prometo que es buena). ;)


Podéis adquirir las entradas en el Teatro Liceo, en ticketea.com o en el Corte Inglés. Las primeras 1.000 entradas estarán a un precio de 25 € a partir de ahí los precios irán subiendo a 35 y 40 € en taquilla.

  

    “ Yo soy yo y mis circunstancias”. Qué gran verdad…incluso en lo que música se refiere. ¿No lo habéis pensado nunca? Pues yo ando dándole vueltas últimamente. En un altísimo porcentaje somos, tanto en lo referente a música, como en el resto de los aspectos que definen nuestros gustos y nuestra personalidad, un cúmulo de “accidentes”: el país y la época en la que hemos nacido, la familia que tenemos (los hermanos mayores o nuestros padres son en muchos casos la clave que justifican esa etapa en la que fuimos punks o ese extraño gusto por los boleros más rancios a pesar de haber nacido en los 90), la personas que hemos ido conociendo…hasta el trabajo que tenemos, por lo menos en mi caso.
     ¿Que por qué os cuento yo todo este rollo? (Eso me pregunto yo en ocasiones pero prefiero no reflexionar sobre las verdaderas razones ahora…(¡así tengo un tema para un post posterior!). Fundamentalmente os cuento esto ahora porque estas reflexiones me han venido a mi cabeza, además de en otros variopintos momentos, al escuchar por primera vez (con atención) el disco que os quiero recomendar desde aquí: “Bang goes the knightood “ de Divine Comedy.

    Creo que una de las cosas que me ha enamorado de este disco es que me ha recordado mucho, especialmente el primer corte “Down the street below” que es una pasada de canción, a las canciones de los musicales. Podía imaginar sin esforzarme mucho una historia para acompañar a cada canción (sin entender gran cosa de la letra que a una le han dado dones pero no el de los idiomas) y lo que es peor, una coreografía. Y ahí veía yo a unos y otros saltando por la calle y por las escaleras y colgándose de las farolas como un Gene Kelly de la vida….¿Y por qué me acuerdo yo de los musicales? Pues por mi padre y ahí vuelvo a la introducción de este post. Digamos que gracias a él y a su gusto por el musical clásico he visto muchísimos (digo gracias porque cuando te meten las cosas de pequeño y a sí sin pensar todo se acaba convirtiendo más en una afición que en una condena). De hecho los vinilos de la banda sonora de “Sonrisas y lágrimas” , “El violinista en el tejado” y “West side story” estaban en casa y los escuchábamos habitualmente, del mismo modo que otros escuchaban a Serrat, porque les gustaba a sus padres. Una de las primeras películas de las que tengo el recuerdo de haberla visto en pantalla grande fue “Siete novias para siete hermanos” ¡ y no debía yo llegar a los seis años!. Pues este disco tiene esa facilidad en las melodías, a pesar de sus cambios en los ritmos y la complejidad de algunos arreglos, y un regusto a pop nostálgico que en seguida me ha traído ecos de recuerdos amarillentos, con canciones en ocasiones tan naif que conseguían que te sintieras bien…obligatoriamente. Todo el mundo se siente mejor después de ver Cantando bajo la lluvia, no? Pues lo mismo pasa tras escuchar este disco.
     Pero por otra parte, tras la primera sacudida suelo buscar información sobre los grupos que descubro de este modo. Aunque por supuesto me sonaba el nombre de este grupo, me sorprendió que no hubiera reparado antes en él, ya que tienen una larguísima trayectoria. Y descubro entonces algunos otros de sus discos y pienso cómo he podido vivir todo este tiempo sin ellos… Confieso que en esos momentos siento vergüenza por mis lagunas musicales, por sorprenderme al descubrir cosas que llevan mil años entre nosotros. Pero más tarde me absuelvo pensando que al fin y al cabo es todo fruto del azar, de las circunstancias, del camino vital en el que nos vamos encontrando unas cosas, otras las buscamos y otras….simplemente las evitamos con todas nuestras fuerzas (¡incluso en lo musical!) Bueno, todo esto para deciros que le deis una oportunidad a este disco y disfrutéis con él tanto como yo lo he hecho sin importaros nada más, porque todos sus temas tienen algo y algunos además, la capacidad de hacer que vuestro día, tras su escucha sea algo mejor y que una sonrisa, aunque sea tímida, aparezca en vuestras preciosas caras. ¡A disfrutar!

Discos de Divine Comedy en Fonoteca:

Bang goes the knightood
Absent friends
Regeneration

Lejos

Ya era tarde cuando regresaba a casa y, a pesar del cansancio, decidí seguir conduciendo un rato. Volver a escuchar "Outra vida" de João Afonso no me pareció buena idea (llevo varios días "enganchada" a esa música y esa voz), y tampoco tenía ánimos para trastear buscando en la guantera. Puse la radio. Sonaba algo como esto


Estaban entrevistando a Ara Malikian, un brillante y expresivo violinista libanés de raíces armenias, que vino un día a España (no recuerdo el motivo) y le gustó tanto que decidió quedarse. En mi bolso estaba el disco “Lejos”, un trabajo de Ara Malikian y Fernando Egozcue (guitarrista argentino) ¿Sería una casualidad que ese día hubiera decidido llevármelo para escucharlo con calma? Mientras me dejaba llevar por el placer de conducir y escuchar música, recordé la primera vez que asistí a un concierto suyo. No recuerdo cuánto hace, supongo que ese dato tampoco importa. El concierto fue “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, una función familiar en el Liceo. Además de encantarme, disfruté muchísimo. No sólo con la música y el espectáculo que se estaba desarrollando en el escenario, sino con lo que pasaba en el patio de butacas, ocupado por muchos niñ@s acompañados de algún adulto. Ara Malikian les había enganchado, algunos estaban como hipnotizados (yo no me vi la cara, pero igual…). No sé qué hace, pero atrapa. Le ves tocar el violín y… ¡parece tan sencillo! Y además se permite dar saltos, correr , bromear… ¡Qué ataque para los puristas de la música clásica, tan seria, tan serios ellos…! Estoy segura que muchos de aquellos niños que vieron el concierto de Malikian se acercaron más tarde (o más pronto) a escuchar, como poco a Vivaldi y, tal vez, decidieran estudiar música. Comparto con él la idea de acercar la música clásica sin tanto "encorsetamiento", jugar con la música y mezclar culturas nunca ha sido malo, sino todo lo contrario. Volví a encontrarme con Ara Malikian en un espectáculo del que guardo un gran y grato recuerdo: “Pagagnini”, realizado con producciones Yllana. Lo estrenaron en 2007, si mal no recuerdo, y aún siguen representándolo. Eso lo dice todo. Juzguen ustedes mismos



"Lejos" es un encuentro del mundo clásico con la pasión del tango, mezclado con jazz y flamenco. "Lejos es un lugar al que vamos para crecer, para creer, para llenarnos de experiencia, de vida, o para saber que debemos volver. Cuando en nuestro camino vamos lejos no hay nada que perder. Pues yendo allá, lejos, ese lejos de cada uno, es donde nos encontramos a nosotros mismos"
Violín, Ara Malikian
Guitarra, Fernando Egozcue
Piano, Moisés Sánchez
Contrabajo, Miguel Rodrigañez
Percusión, José San Martín


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