Cine y publicidad

Una faceta poco conocida de ciertos directores de cine es la dirección y, en ocasiones, guionización de anuncios publicitarios de toda índole: desde campañas públicas de concienciación a los más sofisticados aparatos audiovisuales de glamurosas marcas de cosméticos y perfumes.

A veces son encargos que aumentan el valor del spot y, por extensión, del producto, buscando un patrocinio creativo que otorgue a la empresa y su producto un estatus superior. Otras veces, nos encontramos con directores de cine que parecen encontrar en este medio de expresión un lugar al que verdaderamente se aficionan.

En los ejemplos traídos a este artículo veremos que la marca del director, en la mayoría de ellos, queda firmemente representada en estas pequeñas creaciones. No es difícil adivinar quién está detrás de la cámara; están muy presentes los particulares universos visuales de cada autor.



Este es un anuncio de Godard para promocionar un after-shave. En realidad la autoría se atribuye al grupo Dziga Vertoz, del que Godard era activo miembro. En el vídeo se muestra una pareja joven comenzando la mañana con noticias sobre Palestina de fondo (tema muy frecuentado por el mencionado colectivo de cineastas).



Este anuncio fue creación de Rydley Scott por encargo de una naciente empresa: Apple. Lanzado en 1984, utiliza la atmósfera del libro homónimo para presentar mundialmente a una de las empresas más rentables de los últimos tiempos.



Scorsese en estado puro para el Festival de Tribeca patrocinado por American Express. Un tributo a la ciudad de Nueva York protagonizado por uno de los actores más representativos del colectivo italo-americano: Robert de Niro.



Otro anuncio centrado en Nueva York. Esta vez, David Lynch se pone al servicio de una campaña pública para concienciar sobre el problema de las ratas y la suciedad en esta ciudad. El estilo de la campaña es inconfundible.



E inconfundible es también el estilo pasteloso y el gusto musical de Sophia Coppola en este anuncio de Dior. Más francés y delicado, imposible.



Michael Bay, famoso por su querencia explosiva, se ríe de sí mismo en este comercial encargado por la empresa de comunicaciones Verizon y, de paso, promociona -como si lo necesitase- sus Transformers.



Un habitual del mundo publicitario y de los vídeos musicales es Michel Gondry, que en esta promoción de una marca de vodka derrocha innovación.



Un director de culto para un anuncio de Yves Saint Laurent inspirado en el libro de Kierkegaard "Diario de un seductor". Darren Aronofsky seduce a través de Vincent Cassel a una serie de señoritas, entre ambientes clásicos y desenfrenados.

Hay multitud de casos más, pero esto es una representación mínima de lo que puede llegar a tener de artística la técnica publicitaria y su formato comprimido.


“Hacer un rompecabezas es juntar muchas piececitas para crear una imagen total. Escribir y rodar una película es exactamente lo mismo, pero con un puzzle de un millón de piezas. (...) Pero para jugar correctamente, se debe tener en cuenta cada pieza por separado y unirlas con sumo cuidado." (Natalia Smirnoff)

Hay algunas películas, pequeñas películas, por las que siento debilidad, en las que, ante su aparente sencillez y linealidad, la cotidianeidad de los temas que hablan y el modo de hacerlo, permiten que a nuestros ojos, los contornos de cada pieza, de cada elemento que las forman, desaparezcan. Parecen, al ver el resultado cargado de naturalidad, muy sencillo el hacerlas, pero son sin embargo también verdaderos puzzles, meticulosas piezas de orfebrería en las que los personajes dicen más sin decir nada que cuando hablan. Admiro profundamente a todos aquellos capaces de hacer estas preciosas películas sin pretensiones y cargadas de verdad. Y la última en entrar en mi lista de admirados es la debutante Natalia Smirnoff que con "Puzzle" ha llegado al nivel de algunas de mis favoritas. Entre las representantes sudamericanas de mi ranking particular se codea con "Herencia", de Paula Hernández, “Whisky" de Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll y hasta con “Historias mínimas” del maestro Sorín.

En los primeros minutos de la película, Maria Carmen, la protagonista, no habla, pero sin embargo todo lo que vemos y oímos nos permite hacernos una idea perfecta de quién es: una ama de casa convencional que se deja la piel para agradar y servir a su familia y amigos, sin rechistar, sin quejarse nunca del exceso de trabajo. Pero el día de su cumpleaños descubre por casualidad entre los regalos recibidos un puzzle y a través de él se inicia en una verdadera pasión, que constituye una vía de escape de la realidad diaria. Desde ese momento se hace una experta en armar, como dicen allí, pero no sólo las piezas que coloca sobre su mesa, sino que debe empezar a encajar todos los elementos de su vida familiar, sus miedos y sus sueños, sus necesidades para reivindicar su terreno ahora que tiene una motivación y contar de nuevo con su espacio. Y es que en esta película, y como en los puzzles y en la vida, lo importante no es el final, sino el proceso. La película no nos habla de la decisión final de Mari Carmen, sino de todo lo que experimenta, de todo lo que aprende y todo lo que entiende desde el primer momento en el que quita la tapa, cual maravillosa Caja de Pandora, del primer rompecabezas. Porque cuando alguien decide dejarse llevar por una pasión, por una afición, puede cambiar y con ella todo cambia a su alrededor

Lo grande de esta película, o por lo menos a mí me lo parece, es que habla de una mujer fuerte, aunque en un primer momento no nos lo parezca. Es otro tipo de fuerza, la que no se ve a primera vista. Basta con observar para ver que esa persona siempre está ahí, que lucha a su manera. No es una lucha masculina, porque las mujeres luchan de otra manera y aunque parece que María del Carmen anda un poco perdida, sigue adelante. No es una lucha trascendental contra grandes injusticias, pero si es una lucha necesaria. No es una película sobre la sumisión de la mujer ni es una historia de amor (lo grande es que el contexto de la protagonista es feliz y su matrimonio es un matrimonio de amor; eso da más complejidad a la historia, más valor a sus decisiones). Ambas ideas están ahí, pero no eclipsan la idea principal que es la de la búsqueda de Mari Carmen, la búsqueda de ella misma y su florecimiento. Lo importante en la historia es ella, decida lo que decida, esté con quien esté y haga lo que haga y ese es el mensaje.

 Dice la directora de “Puzzle” : “otra cosa que me parece increíble es la cantidad de mujeres que no tienen una pasión, que se limitan a ser amas de casa. No digo que esté mal, pero sí que es una situación con un cierto desequilibrio. Creo que el equilibrio, o al menos intentar alcanzar el equilibrio, es el mayor objetivo en la vida. El mundo estaría mejor con madres felices, de eso estoy segura. Todas las mujeres que son madres y trabajan saben lo difícil que es encontrar el equilibrio; muchas no lo consiguen.” Eso es lo que ella le ha querido dar a su protagonista, una pasión, aunque insignificante como un juego de mesa solitario y desconocido, pero que permite revitalizar su vida, darle sentido y renovar su ilusión. Así de tonto ; así de fácil, pero así de importante.
Clarissa Pinkola Estess, la autora del maravilloso “Mujeres que corren con lo lobos”, estaría orgullosa de Mari Carmen y de todas las mujeres que como ella encuentran por insignificante que sea la pasión en su vida y se atreven de una forma u otra a introducirla en su existencia. “Ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exilarnos de nosotros mismos.” (Clarissa Pinkola). Gran verdad.

Mis primeros recuerdos de lectura de cómic se remontan a las aventuras de Tintín. Mi hermana mayor los devoraba con avidez y las lecturas nocturnas siempre acababan en uno de los albumes que estaban ya destrozados. Recuerdo que muchas veces no entendía la mitad de los diálogos y las conclusiones del protagonista, sobre todo cuando se trataba de explicaciones históricas o científicas, o simplemente me costaba seguir el hilo del propio argumento : me perdía y no acababa de entender cómo había conseguido Tintín llegar a descubrir eso que para mí era tan desconcertante. Pero no me importaba, me bastaba con mirar las viñetas e imaginarme aquello que no entendía a través de la imágen.
Recuerdo que miraba y remiraba algunas viñetas que contenían un plano diferente, una imagen de Milú haciendo algún comentario más sarcástico de lo habitual, o una viñeta más grande con un momento de pura acción como una persecución o una escapada de Tintín por los pelos.  Los leía varias veces y siempre encontraba algún detalle en el que aún no me había fijado. Las lecturas podían ser infinitas. 
El secreto del Unicornio es una de las aventuras que más me hizo soñar. Para quien no lo recuerde resumiré el argumento básico del álbum : Tintín sale con Milú una mañana de domingo a pasear por el mercado de antigüedades del pueblo (nunca hemos sabido en qué lugar de Bélgica). En el paseo le llama la atención la maqueta de un galeón y la compra, pero al momento de comprarla aparece un hombre muy interesado en la maqueta y le ofrece por ella mucho más de lo que acaba de pagar. Es el comienzo de una de las aventuras más atractivas en las que se verá envuelto el joven periodista. El descubrimiento del plano de un tesoro enrollado dentro del palo mayor del pequeño galeón le llevará a recorrer los mares en busca del tesoro de un malvado pirata y a conocer al que será su gran amigo en las aventuras posteriores, el capitán Haddock, quien, por su parte descubrirá también que el eterno rival de ese malvado corsario era su antepasado : el capitán Hadoque. La segunda parte de la aventura vendrá con el álbum El tesoro de Rackham el rojo.
Esta aventura de Tintín quizá sea una de las más atractivas y más adecuadas para llevar a la gran pantalla, y además en época estival : tesoros, piratas, misterio y acción en un formato que parece ir ganando cada vez más, el 3D.
Desde hace tiempo Steven Spielberg y Peter Jackson habían puesto sus ojos en el famoso periodista belga para llevar sus aventuras a la gran pantalla, y, como ya os adelantábamos hace varios meses en otro post, las primeras imágenes de la película, creada para ser vista con esas gafas mágicas  ya están visibles para nuestros ojos.
En España tendremos que esperar hasta octubre  para verla. Los que adoramos tanto las aventuras del joven periodista seremos más exigentes y críticos con la adaptación y no podremos evitar comparar y criticar, pero en el fondo estaremos encantados de ver en pantalla grande las aventuras de nuestro personaje de cómic más entrañable.


Ya está aquí otra vez y, una vez más, no lo ha hecho con paso sigiloso. Nada de llegar pasito a paso e ir aumentando de tres en tres para permitir acostumbrarnos y hacer acopio de viandas, espacio, planes, paciencia,... incluso valor. Nada... ¡vienen los cuarenta de golpe! ¡No me digan que no es difícil mantener la compostura ante semejante embestida!, y el cuerpo...¿cómo se te queda el cuerpo? (a mí fatal, ya se lo digo) Me refiero al verano. Tal vez ya sea evidente que no es mi estación preferida. Recuerdo que me sentí un poco menos "rara", y más acompañada, al saber que a Vivaldi tampoco le gustaba. Si escuchan la composición que hizo comprobaran que su verano suena triste y melancólico, como si le resultara plomizo, pesado, lento, asfixiante. ¿Cómo es posible? Cuando todo el mundo está feliz, activo, se viste de colores y se despoja de todo lo que ha pesado durante el año ... Bueno todas esas cosas que no necesito describir, ustedes ya sabrán mejor que yo. Sin embargo, justo ahora que el sol, amablemente, empieza a calentarme la espalda y la cabeza (¡menos mal que este verano funciona el aire acondicionado!), voy a confesar que en el estío disfruto con las horas de luz, la frescura de las noches frescas, el sabor de una cerveza fría en una terracita (alguna he usado en invierno, pero no hay color), la posibilidad de vacaciones, el reencuentro con gente, ... Y el regreso del cine al aire libre.
En realidad, es de esta actividad veraniega de lo que quería hablarles, lo demás es floritura.


Desde hace tiempo, cada verano, la plaza de la biblioteca Torrente Ballester se convierte en una abierta sala de cine las noches de los viernes en julio y agosto. Las proyecciones se hacen sobre el "cubo" que hay a la entrada de la biblioteca, situación que permite ver bien desde cualquier punto en el que uno se siente, bien en las sillas que se colocan en el centro o bien en el banco corrido que rodea la plaza.
Este año las películas siguen las huellas de detectives como Eddie Valiant, Sam Spade, Hercules Poirot, Miss Marple o Sherlock Holmes. La primera cita es con "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" de Robert Zemeckis, el viernes día 8 de julio.
Espero que se acerquen, contemplen el lugar, escojan un sitio, se sienten y disfruten.



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