Día 4 de Junio
Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid
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Dirección: San Bernardo 49
Aunque en la Fonoteca no disponemos de ningún disco de Femi Kuti, si podemos ofreceros dos discos de Fela Kuti, su padre, para que podais ir haciendo los oídos y las caderas al sonido Afrobeat..
:: The best of Fela Kuti [Grabación sonora] : music is the weapon / Fela Kuti.
[S.l.] : Wrasse Records, D.L. 2006
:: Zombie [Grabación sonora] / Fela and Africa 70. -- [S.l.] : FAK, cop. 2001
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Esta primavera, mientras viajaba por estas “estepas” castellanas que estallaban en una explosión de verdes, amarillos y ocres, he vuelto a constatar que me sienta bien la música africana. Y a Castilla también. Ese día se ajustaban y adaptaban a la perfección mi estado de ánimo, el paisaje que contemplaba y el sonido de Lambarena (Bach to África). Sigo "enganchada" a la música africana y eso es decir mucho y no decir nada, porque no se trata sólo de los intérpretes africanos, sino también de la influencia que ha tenido y tiene en las músicas de países como Brasil (por poner un ejemplo) o en el nacimiento de otros estilos musicales (por ejemplo, el blues)
Ya hace casi tres años de la Ruta “El sonido de África” y, desde entonces, se han incorporado a la fonoteca nuevos trabajos de intérpretes africanos. Sería estupendo poder hablar de todos ellos, de la riqueza y diversidad de ritmos y sonidos que surgen en África y que influencian y se mezclan con tantas músicas de otros lugares. Pero, como casi siempre hay que elegir, he optado por Lokua Kanza, Souad Massi, Oumou Sangare, Rokia Traoré y Bassekou Kouyate & Ngoni ba.
Sin embargo, no puedo dejar de mencionar: Desert, de Etran Finatawa; Alive! in Lisboa, de Sara Tavares; Wamato, de Les Amazones de Guinée; A town called Dais, de Dub Colossus; dos discos de Cesária Évora: Radio Mindelo y Nha sentimento; Welcome to Mali, de Amadou & Mariam; Desert blues 3: entre dunes et savanes; Ô espirito e a âlma de Cabo Verde; The astounding eyes of Rita, de Anouar Brahem; Ali & Toumani, de Ali Farka Touré & Toumani Diabaté (delicioso); La différence, de Salif Keita.
Lokua Kanza nació en Bukavu (República Democrática del Congo), conocedor y admirador de la riqueza musical de África, estudió en el conservatorio de Kinshasa y ha trabajado y colaborado con diversos músicos: Ray Lema, Papa Wemba, Manu Dibango, Youssou N’Dour, etc. Vivió en París, donde hizo un gran trabajo en producción para otros, incluido el álbum “Tan cerca de mí” de Pedro Guerra, y para sí mismo. Más tarde se estableció en Brasil, desde donde lanzó su sexto trabajo: Nkolo
Con un estilo intimista, acústico, de percusiones delicadas y sonidos puros, la música africana, las estructuras del jazz y algún que otro ritmo brasileño se dan la mano en él. Lokua es un erudito de la música contemporánea y este conocimiento le permite crear uniendo la belleza, el encanto y la fascinación que produce unir las diferentes músicas del mundo. Ambientes tranquilos y relajados, sonidos creados con singulares instrumentos como la sanza, la cuica o un cristal baschet. Las letras de las canciones están en lingala (su lengua materna), swahili, francés y por supuesto el portugués. En él ha reunido a excelentes colaboradores como a Kool Matope y a una joven promesa llamada Fally Ipupa; su propio hermano René Lokua; un coro de 55 niños de Kinshasa; Sylvain Luc, uno de los mejores guitarristas del mundo; Thomas Bloch, un virtuoso del Ondas Martenot y del Cristal baschet. Y, sobre todo, es de destacar la colaboración del cantante Vander Lee en Veu Ver.
Souad Massi con su pura y dulce voz ha creado un delicado folk-rock argelino rico en suaves armonías, que refuerza con unas letras humanas y sensibles. Nació en Argel en 1972, en el seno de una familia de artistas. Desde niña supo que sería cantante y estudió música clásica arábigo-andaluza, solfeo y música clásica. A los 17 años comienza a aparecer en los escenarios, sola con su guitarra. Publica su primer trabajo en 1997 y bate rápidamente récords de ventas. Sin embargo, es demasiado popular, demasiado libre, demasiado comprometida e intentan acallarla. Las cosas se le ponen cada vez peor. El despacho de urbanismo en el que trabaja se ve obligado a despedirla por presiones. A partir de ese momento atraviesa una etapa difícil y está a punto de tirar la toalla. Entonces le llega una invitación para participar en el festival Mujeres de Argelia.

París descubre a Souad Massi y se queda impresionado por su presencia, superando las barreras del lenguaje. Tras el concierto, firma con el sello Island-Mercury la publicación de Raoui en 2001. Desde ese momento empieza para Souad una carrera que le lleva a la popularidad en Europa y actuar en varios festivales del mundo. 2003 supone el año de consagración con la publicación de Deb (Universal), su segundo trabajo, que le embarca en una gira de presentación con varias fechas importantes entre ellas el festival de Glastoumbury. Mezcla estilos diversos como el pop o la música árabe-andalusí con textos muy personales, a menudo tristes, cantados en árabe argelino, francés y bereber. Una voz maravillosa y una delicia de trabajo.
Oumou Sangare no sólo es la más grande vocalista de Mali, sino que es también la feminista más importante del Oeste de África. Es conocida como el ruiseñor de Mali, ya que tiene la peculiar habilidad de inspirar tanto a través de su música como de sus letras. En su música combina una lírica moderna con los ritmos tradicionales de la región sureña de Wassoulou. Compositora, comentarista social, luchadora por los derechos humanos, vocera de su generación y su género, Sangare es mucho más que una mera cantante. Es algo más cercano a un fenómeno social ya que encarna los valores y las luchas que mucha de su gente enfrenta día a día. Es una mujer africana que dice, sin miedo, lo que piensa.
Seya es su quinto álbum, editado en 2009, después de un periodo de silencio de más de cinco años. Esta característica tan africana de hacer las cosas pausadamente, es una garantía de que el resultado final es de una calidad excepcional, como confirma la escucha de estas 11 canciones basadas en la tradición de la música Wassoulou, aunque con muchas influencias de las culturas de etnias vecinas. Valga como ejemplo el sorprende uso de los tambores sabar usados por los wolof en el tema "Korolo" o las maravillosas cuerdas que aparecen en "Donso", recordando esa unión de la música negra con la gnawa árabe. Los arreglos más elaborados de lo habitual en la obra de la cantante que proliferan a lo largo de algunas piezas, como la que da título al álbum, acercan al oído occidental el lenguaje armónico de la escala pentatónica usada por la maliense, por cierto en esta canción su ritmo es el mbalax senegalés. Todo esto da un carácter universal a la música de la Sangaré, una voz potente y a la vez delicada.
Rokia Traoré, cantante y compositora de la música y las letras de sus canciones, es una de las voces imprescindibles y una de las presencias más estimulantes del panorama musical de hoy en día. Radio Francia Internacional le concedió en 1997 su Prix Découvertes y, desde entonces, con tres discos a sus espaldas, ha ido escalando posiciones en el mundo de la World Music hasta llegar a esa cima en que ahora mismo se encuentra. Nacida en Malí, vive en Francia a temporadas, pero graba sus discos en Bamako. No es una cantante tradicional africana, pero su música procede de lo más profundo del continente. El instrumento en el que basa sus composiciones es la mítica guitarra Gretsch, básica en el Rockabilly de los años 50 y 60 y que Chet Atkins y George Harrison encumbraron al Olimpo del rock.
Aunque su banda está electrificada (bajo y guitarra), son los instrumentos tradicionales y artesanales (balafón, kora, n'gonis y tambores) los que resuenan más altos y más claros, contribuyendo a aquilatar la mágica voz de la Traoré. Está fusión es lo que permite a la artista dar esa dimensión universal a su música.
La portada de su cuarto trabajo denominado Tchamantché augura ese misterio que esconde. Una Rokia de perfil y entre sombras nos invita a realizar ese pequeño esfuerzo necesario para descubrirla. Phil Brown como experimentado productor y antiguo ingeniero de Island Records (Talk Talk, China Crisis, Robert Plant, Faithless) conduce la grabación. La voz de terciopelo de la maliense nos susurra al oído las letras en su bambara materno. Los músicos con instrumentos occidentales -no perderse al arpa en Kounandi- y africanos -ngonis, balafón- unen los dos mundos bajo la sabia dirección del fiel guitarrista Sibiri Koné.
Bassekou Kouyaté, nieto del reverenciado Jeli, es uno de los representantes de la nueva generación que está desarrollando las posibilidades técnicas del ngoni, un instrumento característico de Mali de tres, cuatro, cinco y hasta siete cuerdas utilizado en África occidental. El conjunto de cuerdas de hilo de pescar proporciona registros más altos al ser percudidos con el dedo pulgar, como pasa con el banjo.
La carrera como solista de Bassekou comenzó relativamente tarde. Primero fue su padre Yagara Damba quien le enseñó. Más tarde, una vez en Bamako, colaboró con Toumani Diabaté, llegando a grabar nueve discos juntos. La primera vez que vino a Europa, lo hizo junto a Toumani y Habib Koité.
Ha colaborado con Taj Mahal, Dee Dee Bridgewater, Damon Albarn, Youssou N'Dour, Ali Farka Touré. Fue después de la muerte de éste cuando formó la banda N'goni. Bassekou Kouyaté y la banda Ngoni Ba interpretan un repertorio propio de su región, Segou, lugar donde nació el blues, según Taj Mahal.
En I Speak Fula se rodea de los mismos amigos de siempre, Toumani, Vieux Farka Touré (hijo de Alí), Kasse Mady Diabaté, Harouna Samaké, Andra Kouyaté, Zoumana Tereta. En él captura toda la pasión por vivir que genera África con su música. Un nuevo paso de unos de los más interesantes e innovadores músicos de Malí, el país con más genios de la música popular por metro cuadrado del mundo.
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La semana pasada nos visitó una periodista para hacer un reportaje de la Biblioteca que se publicó en un diario de ámbito regional Etiquetas: fonoteca
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