A mí, a estas alturas, ya me dan igual las amenazas de los calendarios mayas y los augurios apocalípticos que se vaticinan para este 2012. El mundo por mí ya puede desintegrarse porque yo ya he escuchado el disco, el nuevo y gran disco de la Casa Azul: La Polinesia Meridional. La espera ha sido larga pero ha merecido la pena. Cuatro años, cuatro, hemos tenido que esperar para disfrutarlo pero cuando por fin lo hemos escuchado…Uffff!!!!!!
Por una parte La Polinesia… cuenta con lo de siempre (y que tanto nos gusta ... a la que escribe, por lo menos): esas canciones que presentan sonidos de otro tiempo, homenajes a la música disco, con especial atención a los años setenta, y que se adaptan al día de hoy y esos himnos escapistas que siempre están presentes en sus trabajos discográficos y que todos cantamos con liberación cuando ya hartos de todo decidimos dar un golpe en la mesa: de Shibuya a Esta noche solo cantan para mí o La Fiesta Universal y Los chicos hoy saltarán a la pista, ambas en este último trabajo.
Por otra parte lo nuevo: el camino que nos descubría en su Revolución sexual y en el que ya había alcanzado un alto nivel, con canciones más cerca de los arreglos electrónicos y llenas de complejidad armónica y de detalles y algunas que se alejan de lo habitual, como La niña más hermosa, que cierra el disco y que está más cercana en algunos aspectos al estilo de los antiguos Facto, Delafe y las Flores Azules.
Y por último, lo mejor: canciones cada vez más bailables, más positivas en sus melodías pero paradójicamente más demoledoras y depresivas en sus letras (a mí me impactó especialmente la primera escucha de Todas tus amigas y La vida tranquila), reflejando más miedos y aunque era difícil superarse en todos estos aspectos, incluso en la visión negativa de la vida….Guille Milkyway lo ha conseguido.
La Casa Azul comenzó siendo el desahogo contra el desamor, un compendio de canciones despotricando contra aquella cruel chica que le dejó (por la versión que extraemos de sus letras) y que le servía para gritar a los cuatro vientos a modo de revancha todo aquello que quizá no se atrevió a decir en su momento, argumentos cotidianos pero dolorosos con los que todos nos identificábamos (he ahí el éxito de su propuesta tan personal, porque es reconfortante encontrar a alguien que siente como tú, y sabe cómo expresarlo). Pero ahora el objetivo de sus críticas es él mismo. Guille ya es adulto y todo un sufridor del siglo XXI que está centrado en la angustia existencial que siente en todo momento: el miedo a envejecer, el terror a la rutina, la sensación de la fragilidad de los momentos de felicidad, todos esos temas que surgen cuando sobrevives al primer desamor y sigues viviendo. Bienvenido a la edad adulta. Miedos que se vislumbran a través de letras sencillas pero tan directas y sinceras que es imposible que no nos hayamos sentido reflejados en ellas en miles de ocasiones. Pero, sin embargo es toda una defensa, a pesar de todo y aunque pueda sorprender, del amor como única forma de mantener una actitud vitalista ante la realidad.
Os dejo algunos de los cortes de este nuevo disco que, a pesar de que encaje en vuestros gustos musicales o no, considero es un trabajo de alta calidad. A bailar!!!!
Etiquetas: discos, Fonoteca recomienda, Guille Milkyway, La Casa Azul
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