“Hacer un rompecabezas es juntar muchas piececitas para crear una imagen total. Escribir y rodar una película es exactamente lo mismo, pero con un puzzle de un millón de piezas. (...) Pero para jugar correctamente, se debe tener en cuenta cada pieza por separado y unirlas con sumo cuidado." (Natalia Smirnoff)
Hay algunas películas, pequeñas películas, por las que siento debilidad, en las que, ante su aparente sencillez y linealidad, la cotidianeidad de los temas que hablan y el modo de hacerlo, permiten que a nuestros ojos, los contornos de cada pieza, de cada elemento que las forman, desaparezcan. Parecen, al ver el resultado cargado de naturalidad, muy sencillo el hacerlas, pero son sin embargo también verdaderos puzzles, meticulosas piezas de orfebrería en las que los personajes dicen más sin decir nada que cuando hablan. Admiro profundamente a todos aquellos capaces de hacer estas preciosas películas sin pretensiones y cargadas de verdad. Y la última en entrar en mi lista de admirados es la debutante Natalia Smirnoff que con "Puzzle" ha llegado al nivel de algunas de mis favoritas. Entre las representantes sudamericanas de mi ranking particular se codea con "Herencia", de Paula Hernández, “Whisky" de Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll y hasta con “Historias mínimas” del maestro Sorín.
En los primeros minutos de la película, Maria Carmen, la protagonista, no habla, pero sin embargo todo lo que vemos y oímos nos permite hacernos una idea perfecta de quién es: una ama de casa convencional que se deja la piel para agradar y servir a su familia y amigos, sin rechistar, sin quejarse nunca del exceso de trabajo. Pero el día de su cumpleaños descubre por casualidad entre los regalos recibidos un puzzle y a través de él se inicia en una verdadera pasión, que constituye una vía de escape de la realidad diaria. Desde ese momento se hace una experta en armar, como dicen allí, pero no sólo las piezas que coloca sobre su mesa, sino que debe empezar a encajar todos los elementos de su vida familiar, sus miedos y sus sueños, sus necesidades para reivindicar su terreno ahora que tiene una motivación y contar de nuevo con su espacio. Y es que en esta película, y como en los puzzles y en la vida, lo importante no es el final, sino el proceso. La película no nos habla de la decisión final de Mari Carmen, sino de todo lo que experimenta, de todo lo que aprende y todo lo que entiende desde el primer momento en el que quita la tapa, cual maravillosa Caja de Pandora, del primer rompecabezas. Porque cuando alguien decide dejarse llevar por una pasión, por una afición, puede cambiar y con ella todo cambia a su alrededor
Lo grande de esta película, o por lo menos a mí me lo parece, es que habla de una mujer fuerte, aunque en un primer momento no nos lo parezca. Es otro tipo de fuerza, la que no se ve a primera vista. Basta con observar para ver que esa persona siempre está ahí, que lucha a su manera. No es una lucha masculina, porque las mujeres luchan de otra manera y aunque parece que María del Carmen anda un poco perdida, sigue adelante. No es una lucha trascendental contra grandes injusticias, pero si es una lucha necesaria. No es una película sobre la sumisión de la mujer ni es una historia de amor (lo grande es que el contexto de la protagonista es feliz y su matrimonio es un matrimonio de amor; eso da más complejidad a la historia, más valor a sus decisiones). Ambas ideas están ahí, pero no eclipsan la idea principal que es la de la búsqueda de Mari Carmen, la búsqueda de ella misma y su florecimiento. Lo importante en la historia es ella, decida lo que decida, esté con quien esté y haga lo que haga y ese es el mensaje.
Dice la directora de “Puzzle” : “otra cosa que me parece increíble es la cantidad de mujeres que no tienen una pasión, que se limitan a ser amas de casa. No digo que esté mal, pero sí que es una situación con un cierto desequilibrio. Creo que el equilibrio, o al menos intentar alcanzar el equilibrio, es el mayor objetivo en la vida. El mundo estaría mejor con madres felices, de eso estoy segura. Todas las mujeres que son madres y trabajan saben lo difícil que es encontrar el equilibrio; muchas no lo consiguen.” Eso es lo que ella le ha querido dar a su protagonista, una pasión, aunque insignificante como un juego de mesa solitario y desconocido, pero que permite revitalizar su vida, darle sentido y renovar su ilusión. Así de tonto ; así de fácil, pero así de importante.
Clarissa Pinkola Estess, la autora del maravilloso “Mujeres que corren con lo lobos”, estaría orgullosa de Mari Carmen y de todas las mujeres que como ella encuentran por insignificante que sea la pasión en su vida y se atreven de una forma u otra a introducirla en su existencia. “Ser nosotros mismos nos causa ser exilados por muchos otros. Sin embargo, cumplir con lo que otros quieren nos causa exilarnos de nosotros mismos.” (Clarissa Pinkola). Gran verdad.
Etiquetas: cine, Natalia Smirnoff, Videoteca recomienda
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