La familia. . . con humor


      La familia...¡qué gran invento! Ah, no, no, no, eso era el turismo....¡qué cabeza!. Bueno... la familia no la inventó nadie, pero ni falta que hacía porque eso nos viene de fábrica, como el ombligo, y menuda fatiga nos da. Lo que sí supuso una verdadera ruptura con el orden (natural) establecido fue empezar a explotar y a exorcizar esta sacrosanta institución creativamente. Por ello, a los responsables de tamaña revolución, habría que darle las gracias y erigirles un monumento por dos cosillas: en primer lugar, por ser listos y encontrar una forma de recuperar, como quien no quiere la cosa, los dinerillos que muchos han  invertido, obligados por las “herencias” e idiosincrasias familiares, en el campo de la psicología y otras terapias alternativas, descubriendo que podían hacer cura volcándose en actividades artísticas, antes de sucumbir al suicidio. Pero, además, en un momento de evolución de este descubrimiento, semejante pongamos al de pasar de las simples aceitunas a las rellenas de anchoa, esas mentes preclaras han conseguido que hagamos ese (doloroso) acercamiento a esa institución a través de la risa. ¡Pero puede haber mayor bien! Y aquí entro yo, amiguitos, bueno...ni entro ni salgo, sólo que ese es el tema de este post: la familia con humor (que si no la cosa es muy dura). Así que absténganse los incondicionales de Bergman y demás intelectuales...que ahora se trata de reir.
    Al escuchar por primera vez la canción Mi familila y otros animales” de La Shica (Supercop), recuerdo que pensé que era genial la letra porque era imposible no sentirse identificado con ese “son mi alegría / son mi sustrato / me los como a besos / con bicarbonato”. Quien no ha pensado algo así mientras observaba intentando mantenerse al margen, alejándose del foco de acción, como con ojos extraños (que no extrañados) superado por el momento, a la familia de uno en plena efervescencia, oyendo mentalmente ese  “¡Es la última comida familiar a la que vengo!”. El retrato es absolutamente real pero además, como no es la familia de uno, muy divertido. Una sensación muy similar a la que deja el libro de Gerald Durrell  del que toma prestado el título esta canción (y que os recomiendo encarecidamente que leáis. Si aún no lo habéis hecho: pecado mortal).


    Pensando sobre esto, sobre cómo dos obras tan diferentes en origen y procedencia, cronología, duración, canal, etc. pueden transmitir el mismo mensaje cercano y divertido sobre el mismo objeto, llegué a pensar en qué películas con familias más o menos atípicas me habían producido en mí esa sensación. ¡El resultado es sin duda también heterogéneo y variopinto!:
    Entre mis más preferidas está Vive como quieras de Frank Capra, quizá porque, a pesar del sonrojo inicial me es familiar, nunca mejor dicho, esa amalgama ruidosa de actividades diversas de cada uno de los miembros tomando el salón como centro de operaciones y en las que todos de una forma u otra participan sin respetar demasiado el espacio del otro. Desde el cariño, no creáis. Cosas de las familias grandes y activas.
    Otras familias que miro con ternura, a pesa de todo, son las de Mientras dormías de John Turteltaub y la de Pequeña Miss Sunshine de J. Dayton y V. Faris. La primera convierte con su presencia una comedia romántica normal en una película encantadora con la que desde que aparecen en escena  mejora cada fotograma, dejándonos de preocupar con qué hermano se queda, porque lo que verdaderamente importa es que va a entrar en la familia.  Pequeña Miss Sunshine es otra cosa porque con esos mimbres la mezcla sin duda es el frikismo en una camioneta...

    También sobre cuatro ruedas y en “peregrinación” van los miembros de Familia rodante de Pablo Trapero, sólo que son muchos más (sí, increíble que tanta gente más las mascotas y un bebé, además de muchos problemas, quepan en una caravana).
    Y por último, un ejemplo patrio que no se queda atrás, no señor. Mamá cumple 100 años de Carlos Saura tiene escenas familiares capaces de abrumar a cualquiera: reencuentros, falsedades e intrigas, pequeños secretos familiares...hasta un toque de fantasía.
            Vamos, que las hay para todos los gustos y aunque la tuya no lo sea. . . ¡siempre puedes tener una familia de cine!

1 Comment:

  1. Anónimo said...
    Después de leer esta entrada me ha deslumbrado la imagen del psicoterapeuta más solo que la una. Sin paciente al que darle pautas para resolver los "problemillas" que tal institución genera.
    ¡Simplemente fondo de videoteca!
    - ¿Que su familia le trae problemas?-Recorra las estanterías y constrúyase una a la carta-.¡Qué lujo!

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