Al escuchar por primera vez la canción “Mi familila y otros animales” de La Shica (Supercop), recuerdo que pensé que era genial la letra porque era imposible no sentirse identificado con ese “son mi alegría / son mi sustrato / me los como a besos / con bicarbonato”. Quien no ha pensado algo así mientras observaba intentando mantenerse al margen, alejándose del foco de acción, como con ojos extraños (que no extrañados) superado por el momento, a la familia de uno en plena efervescencia, oyendo mentalmente ese “¡Es la última comida familiar a la que vengo!”. El retrato es absolutamente real pero además, como no es la familia de uno, muy divertido. Una sensación muy similar a la que deja el libro de Gerald Durrell del que toma prestado el título esta canción (y que os recomiendo encarecidamente que leáis. Si aún no lo habéis hecho: pecado mortal).
Pensando sobre esto, sobre cómo dos obras tan diferentes en origen y procedencia, cronología, duración, canal, etc. pueden transmitir el mismo mensaje cercano y divertido sobre el mismo objeto, llegué a pensar en qué películas con familias más o menos atípicas me habían producido en mí esa sensación. ¡El resultado es sin duda también heterogéneo y variopinto!:
Entre mis más preferidas está Vive como quieras de Frank Capra, quizá porque, a pesar del sonrojo inicial me es familiar, nunca mejor dicho, esa amalgama ruidosa de actividades diversas de cada uno de los miembros tomando el salón como centro de operaciones y en las que todos de una forma u otra participan sin respetar demasiado el espacio del otro. Desde el cariño, no creáis. Cosas de las familias grandes y activas.
Otras familias que miro con ternura, a pesa de todo, son las de Mientras dormías de John Turteltaub y la de Pequeña Miss Sunshine de J. Dayton y V. Faris. La primera convierte con su presencia una comedia romántica normal en una película encantadora con la que desde que aparecen en escena mejora cada fotograma, dejándonos de preocupar con qué hermano se queda, porque lo que verdaderamente importa es que va a entrar en la familia. Pequeña Miss Sunshine es otra cosa porque con esos mimbres la mezcla sin duda es el frikismo en una camioneta...
También sobre cuatro ruedas y en “peregrinación” van los miembros de Familia rodante de Pablo Trapero, sólo que son muchos más (sí, increíble que tanta gente más las mascotas y un bebé, además de muchos problemas, quepan en una caravana).
Y por último, un ejemplo patrio que no se queda atrás, no señor. Mamá cumple 100 años de Carlos Saura tiene escenas familiares capaces de abrumar a cualquiera: reencuentros, falsedades e intrigas, pequeños secretos familiares...hasta un toque de fantasía.
Vamos, que las hay para todos los gustos y aunque la tuya no lo sea. . . ¡siempre puedes tener una familia de cine!
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¡Simplemente fondo de videoteca!
- ¿Que su familia le trae problemas?-Recorra las estanterías y constrúyase una a la carta-.¡Qué lujo!