Con D de despedida o cómo mirar la muerte desde el cine. ¡Uy! Seguro que has pensado qué mal rollo. Y es que hablar de la muerte asusta, es un tema que se esquiva, se evita, se esconde, como si sólo mentarla diera mal fario, como si al ignorarla y no darle cabida en nuestra vida pudiéramos evitarla. Y no me refiero a la muerte con nombre anónimo. La muerte así, en palabras de noticiario, no nos dice nada, nos la nombran tan a menudo que ha terminado por dejarnos indiferentes, porque está lejos, porque no nos toca –o eso nos gusta creer-. La muerte que realmente nos hace saltar y reaccionar, la que despierta todos nuestros miedos, es la que nos toca de cerca, a veces sin previo aviso, y otras acercándose lentamente, anunciándose con signos más o menos evidentes.
Mi primera muerte cercana fue totalmente inesperada, dura, brutal, incomprensible, triste, dolorosa y diría incluso que injusta. Nadie me había explicado que esas cosas pueden pasar –de hecho pasan a diario-, nadie me había preparado para un desgarrón tan bestial. Sin embargo, compartiendo aquellos momentos dolorosos, conservo un instante lleno de vida y belleza, aparentemente tan fuera de lugar y absurdo que me llevó años entender y asumir lo que había sucedido; entender que todo tiene dos caras, que la vida y la muerte son parte de la misma moneda y que, a veces, en cuestión de segundos puede darse la vuelta, cambiar la cara por la cruz o viceversa, porque la línea que separa las “cosas” es muy fina.
“Ahora tengo un poco de experiencia. La experiencia es una maestra brutal, pero aprendes”, dice el profesor de ‘Tierras de penumbra’. Ahora sé que es importante asumir que mañana puedes no estar. Sé que es importante saber decir adiós, dejar que los que quieres se vayan cuando quieren o tienen que irse. A sabiendas de la tristeza y el vacío infinito que dejará su ausencia. Sé que es importante morir con dignidad y, a ser posible, sin dolor. Sé que es importante el duelo, donde el tiempo juega un papel fundamental para encajar la pérdida. No voy a teorizar ni hacer análisis profundo, porque no tengo conocimientos suficientes, porque me he sentido desbordada por una idea que está muy clara en mi cabeza, pero para la que no sé si tengo las palabras adecuadas, sólo tengo mi experiencia.
"¡Qué testamento! ¡Y nunca mejor dicho!" dice Maite cuando ve lo que llevo escrito. Me asusto, ¿me estaré pasando? Vale. Les doy un respiro. Un cortometraje de animación dirigido y escrito por Javier Recio Gracia, que estuvo nominado al Oscar en 2010: “La dama y la muerte” ¡Disfruten!
(Y ahora vuelvo yo) Las películas seleccionadas en esta Ruta abordan el tema de la muerte a través de diferentes historias, más o menos cercanas, más o menos reales, algunas pueden parecer incluso fantasiosas pero, quizá, sirvan para detenerse un poco y cuestionarnos cuál sería nuestra postura en una situación similar. Hay películas que tratan del momento previo: la enfermedad y la limitación de tiempo que esta provoca. Aunque todas son interesantes, me gustaría destacar ‘Las invasiones bárbaras’, ‘Mi vida sin mí’, ‘Vivir’, ‘Dejad de quererme’, ‘Paris’ o ‘La suerte de Emma’. Otras hablan de cómo enfrentar y afrontar la pérdida y el dolor que provoca la muerte de un ser querido (Con D de duelo). Me cuesta elegir sólo algunas, pero no puedo dejar de mencionar ‘Tierras de penumbra’, ‘Tres colores: Azul’, ‘Cerezos en flor’, ‘Un hombre soltero’, ‘Un funeral de muerte’.... Y, finalmente, ‘After life’, ‘Ghost’ o ‘El sexto sentido’ dan una visión de qué pasa más allá (Con D de deambular). Creo que es importante poder hablar con naturalidad de la muerte, de lo que nos provoca, de lo que sentimos, perderle el miedo.
Y por si alguien se anima a profundizar, también sugerimos algunos libros.
Disculpen la extensión. Aquí les dejo con el folleto.
Etiquetas: cine, muerte, Rutas videoteca
3 Comments:
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- Anónimo said...
18 de febrero de 2011 10:44Qué exposición tan interesante y qué bonito el catálogo. Os felicito. Me parece un tema tan valiente como necesario. Según los budistas es tan importante saber vivir como saber morir. Alguien dijo que vivir es aprender a decir adiós. Así es.- Anónimo said...
18 de febrero de 2011 10:45Qué exposición tan interesante y qué bonito el catálogo. Os felicito. Me parece un tema tan valiente como necesario. Según los budistas es tan importante saber vivir como saber morir. Alguien dijo que vivir es aprender a decir adiós. Así es.- RUTAS said...
19 de febrero de 2011 01:05Gracias, ojalá sean más l@s que piensen como tú. Hay situaciones para las que hay que prepararse y perder el miedo, y éste casi siempre es fruto del miedo y la inseguridad. Creo que entre todas las películas propuestas hay auténticas joyas, para disfrutar en superficie o para sumergirse y explorar "sus aguas". Cada uno decide.
