¿Os habéis preguntado por qué el cine no ha conseguido aún, con tantos medios tecnológicos y humanos, representar fielmente y hacer justicia a una profesión como la de futbolista, supuestamente de analfabetos que se dedicaban a dar patadas a un balón? El séptimo arte se ha atrevido con todo (artistas, hechos históricos, trágicos, sobrenaturales...) y ha sabido sacar la esencia y ponernos la piel de gallina al mostrarnos la épica y la dificultad que entraña cada acto humano.
El cine, además de arte, es un negocio. Y muchas veces ha buscado aprovechar este deporte de masas para hacer caja e intentarnos mostrar su cara más emocionante y sentimental. Fracaso total. No han podido. "Evasión o victoria" se acercó mínimamente pero cualquiera que ha dado unas patadas al balón sabe que el más mínimo parecido con la realidad es pura coincidencia.
Si como se comenta estos días, el éxito del fútbol dependiera del buen rollo, de tener "valores", de humildad y no sé cuántos adjetivos grandilocuentes más (yo diría grandilocuentos) que en el fondo no dicen nada, el cine ya nos habría conmovido con innumerables epopeyas (y en fútbol la Hermanitas de la Caridad y algunas ONG's serían imbatibles).
El problema para el cine es que el fútbol no es tan simple y sencillo como parece creer todo el mundo. Es un deporte demasiado enrevesado y difícil. No me enrollaré y daré sólo un par de detalles. Al contrario que el resto de deportes, se utilizan los miembros inferiores para dominar el balón cuando los pies es la parte del cuerpo con la que menos destreza tenemos, el pecho para controlarlo y ya no digamos la cabeza para golpearlo. Realmente el fúbol es un juego de inteligencia en el que absolutamente todo debe aprenderse y repetirse miles de veces para automatizarlo (Cruyff dedicaba de 5 a 6 horas diarias en su niñez a la práctica del fútbol). Además, el futbolista es sólo una pieza dentro de un complejo tablero de ajedrez en el que debe moverse de acuerdo con los compañeros con tal precisión que el error de uno puede invalidar los aciertos de los otros diez compañeros (en el Mundial de México 86, donde Maradona fue el mejor jugador, sólo tocó la pelota en la final durante 1 minuto y 38 segundos).
Mientras el cine no aprenda éstas y otras máximas nunca podrá hacerse una buena película de este deporte. De momento el fútbol ha demostrado que es capaz de hacernos felices por unos días. El cine (aunque no es poco) sólo por unas horas. Gana el fútbol, así que quien ponga al cine por delante lo hará por atrevimiento producto de la ignorancia.
El cine, además de arte, es un negocio. Y muchas veces ha buscado aprovechar este deporte de masas para hacer caja e intentarnos mostrar su cara más emocionante y sentimental. Fracaso total. No han podido. "Evasión o victoria" se acercó mínimamente pero cualquiera que ha dado unas patadas al balón sabe que el más mínimo parecido con la realidad es pura coincidencia.
Si como se comenta estos días, el éxito del fútbol dependiera del buen rollo, de tener "valores", de humildad y no sé cuántos adjetivos grandilocuentes más (yo diría grandilocuentos) que en el fondo no dicen nada, el cine ya nos habría conmovido con innumerables epopeyas (y en fútbol la Hermanitas de la Caridad y algunas ONG's serían imbatibles).
El problema para el cine es que el fútbol no es tan simple y sencillo como parece creer todo el mundo. Es un deporte demasiado enrevesado y difícil. No me enrollaré y daré sólo un par de detalles. Al contrario que el resto de deportes, se utilizan los miembros inferiores para dominar el balón cuando los pies es la parte del cuerpo con la que menos destreza tenemos, el pecho para controlarlo y ya no digamos la cabeza para golpearlo. Realmente el fúbol es un juego de inteligencia en el que absolutamente todo debe aprenderse y repetirse miles de veces para automatizarlo (Cruyff dedicaba de 5 a 6 horas diarias en su niñez a la práctica del fútbol). Además, el futbolista es sólo una pieza dentro de un complejo tablero de ajedrez en el que debe moverse de acuerdo con los compañeros con tal precisión que el error de uno puede invalidar los aciertos de los otros diez compañeros (en el Mundial de México 86, donde Maradona fue el mejor jugador, sólo tocó la pelota en la final durante 1 minuto y 38 segundos).
Mientras el cine no aprenda éstas y otras máximas nunca podrá hacerse una buena película de este deporte. De momento el fútbol ha demostrado que es capaz de hacernos felices por unos días. El cine (aunque no es poco) sólo por unas horas. Gana el fútbol, así que quien ponga al cine por delante lo hará por atrevimiento producto de la ignorancia.
2 Comments:
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Porque, como en casi todo, creo que todo depende de la pasión que seamos capaces de ponerle a la vida y a lo que hacemos, hay que creérselo. Sigue asombrándome la forma arrolladora en que el fútbol mueve a la gente, incluso a la que no reacciona ni mínimamente ante otras cosas (porque no le importan, supongo).
Por cierto, creo que el fútbol es un negocio mucho más importante y abasallador que el cine. Pero no voy a entrar en ello, he de reconocer que no sabría argumentarlo bien.
También creo que la inteligencia y la labor de equipo son cualidades importantes y necesarias, no sólamente en el fútbol, en cualquier deporte. Su importancia en el resto de las facetas lo doy por supuesto (me refiero a vivir...). Para ello hay que conocer bien "las reglas", que no son ni más simples ni más complejas que las de otras actividades en las que se ve implicado un equipo de personas (incluido por supuesto el cine) y, como en todo, lo fundamental es el deseo de hacer lo correcto y disfrutar haciéndolo.
Sí, me quedo con el cine. Quizá porque el fútbol no lo disfruto igual, aunque alguien me dirá que es porque no lo entiendo. Pero... sé que soy capaz de emocionarme viéndolo (y entiendo lo que veo, aunque no tenga vista de "águila"), y lo haré cuando toque, pero... pondré mi pasión en otras cosas y, entre ellas, el cine