Aquel viernes de finales de octubre amaneció sin grandes pretensiones, ni tan siquiera la cercanía del fin de semana era un aliciente. Sin embargo... la vida te da sorpresas (esto ya lo he dicho...). Abrí el correo sin mucha confianza en que me hubiera escrito alguien (el spam no cuenta) y...


"LLEGÓ EL MOMENTO: KEVIN + LINIERS PRESENTAN OOPS! EN ESPAÑA”

Entiendan que, ante tamaña noticia –escrita en mayúsculas y negrita, como debe ser-, me emocionara y mi cabeza empezara a funcionar encajando viajes, estancias, entradas, cambios... Estaba claro: tenía que ir a ese concierto. Aunque se cruzaran otras propuestas, ... Kevin y Liniers tenían preferencia (ni el grado de antigüedad tenía suficiente peso). Todo iba a una rapidez imprevisible y, lo mejor, todo estaba cuadrando a la perfección.

El día del concierto fue pausado y tranquilo, sin dejar que ni siquiera nos rozara la famosa frase “ya que estamos” (ya saben ustedes, cuando los de provincias vamos a Madrid parece que tenemos la “obligación” de aprovechar cada segundo para ver y hacer todo tipo de cosas: exposiciones, teatro, compras, paseos, comer, dormir (más bien poco)... Vamos, que acabas agotada). Esta vez estaba perfectamente claro cuál era el principal motivo del viaje: llegar al concierto con todos los sentidos despiertos, sin cansancios ni apagones que impidieran aprovechar y disfrutar cada segundo. Creo que como introducción es suficiente, así que, como no voy a narrar todo lo que no hicimos de la mañana a la noche, paso a la cuestión: el concierto



Ya hace algún tiempo que os hablé sobre Kevin y, sin tan siquiera intuir que acabarían juntos en un escenario, abrí el comentario con una viñeta de Liniers...

El concierto.
Bueno, fue mucho más que un concierto, fue todo un gran espectáculo que me mantuvo pendiente del escenario durante dos horas. Sin su banda The Nada y sin defraudar en ningún momento, Kevin Johansen nos ofreció una versión acústica de sus canciones mientras Liniers atrapaba las letras y nos las devolvía dibujadas en papel. Con cierta frecuencia, además de dibujar, ponía voces o coletillas a lo que Kevin estaba cantando, provocando las risas del público y un cierto desconcierto, e incluso la risa, en Johansen, que intentaba no perder el hilo y el tono.



Ambos, Liniers y Kevin, en un mano a mano generoso comparten mucho más que un espacio, música, dibujos, anécdotas, risas, complicidades, ..., sobre todo, sobre todo, nos regalan y comparten su disfrute, sus ganas y su entusiasmo con quienes tuvimos la suerte de verlos.

En un momento del concierto se intercambian los papeles. Fue una delicia ver a Kevin trabajando minuciosa y lentamente en algo que tardé en entender no tenía nada que ver con lo que “cantaba” Liniers –a pesar de la distancia yo diría que hasta le asomaba la punta de la lengua-. Fue divertido escuchar a Liniers, tan rápido y claro con la lapicera, balbucear con la guitarra y demorar el tiempo contando antes de lanzarse cantar.
Y casi sin darnos cuenta –porque ya se sabe que, cuando uno es feliz, al tiempo le salen alas- llegamos al final. Hubo bises y se fueron. Aplaudimos y aplaudimos. Volvieron a salir, y... ¡Qué final tan sorpresivo y agradable! Yo había pensado: y no canta “no voy a ser yo”. Pero claro que iba a ser... Anunció la canción y, para nuestra grata sorpresa, anunció a Drexler que andaba por allí y salió para cantar con Kevin. Vaya, que fue un tres en uno maravilloso. “ Nada se pierde, todo se transforma...”, y ese concierto fue una descarga de energía que todavía me dura. ¡Hasta conseguí un autógrafo de cada uno! (quien me conoce sabe que eso es tan difícil como pedirme dibujar o cantar bien)



¡Qué puedo decir! Que ojalá vuelva pronto. Allí estaré. Y ustedes, por favor, si pueden, no se lo pierdan.

¿He dicho que Oops! es también un libro? En él divertidos textos de las canciones de Kevin Johansen se mezclan con las ilustraciones y las tiras de Liniers. Delicioso.

Luis Eduardo Aute
CAEM (Centro Artes Escénicas y Música)
13 de noviembre. 21 h.

Grabó su primer disco sencillo en el 67. Pero en aquella época su vocación era escribir y pintar. Esa falta de ganas por "hacer carrera" en el mundo musical le permitió grabar discos temáticos con arreglos arriesgados y cambiar de estilo y tono cuando le viniera en gana. Amante del cine y la literatura, profundo muchas veces y superficial cuando necesita descansar de sí mismo, contradictorio -y se enorgullece- y ácrata sincero. Los 80 le traen el éxito popular como cantante, pero no se duerme en los laureles; los 90 le confirman como un cantautor arriesgado, sincero y coherente en su búsqueda. En Latinoamérica empieza a ser un nombre importante. El sexo, el tiempo y el amor son algunos de los temas que Aute toca con gran lucidez. En el 2000 varios de sus compañeros cantantes (Serrat, Javier Álvarez o Rosendo, por ejemplo) graban un disco homenaje versioneando algunas de sus canciones.




Luis Pastor
Auditorio Calatrava
19 de noviembre. 21.30 h.

Luis Pastor es extremeño, pero reside en Madrid desde hace muchos años. Empezó a cantar en Barcelona y encuentra en Brasil y Portugal la estética musical que más le alimenta. Juglar de barrio en los 70, reivindicativo y popular, evoluciona hacia la forma exquisita, buscando la belleza de la melodía y la palabra. Un poco perdido en los 80, actualmente ha conseguido hacer lo que quiere y cómo quiere. Capaz de hacer discos en la actualidad donde no hay canción de relleno, con Luis Pastor se vive también -como con muchos otros- el absurdo de no encajar en una industria discográfica que vende música como si vendiera cebollas.




Joaquín Sabina
Multiusos Sánchez Paraíso
20 y 21 de noviembre. 21.00 h.

Joaquín Sabina es un madrileño de Jaén. Después de vagabundear por el mundo recala en Madrid y allí desarrolla las pautas de lo que será su propuesta musical. Graba a finales de los 70 un disco, "Inventario", con arreglos de corte clásico muy diferentes a sus trabajos posteriores, que pasa desapercibido. Se da a conocer popularmente a comienzos de los 80 con el espectáculo, y el disco que editan, que junto a Javier Krahe y Alberto Pérez presentan en el pub madrileño La Mandrágora. A partir de aquí el fenómeno Sabina será imparable. Musicalmente muy cercano al Bob Dylan más eléctrico -aunque de vez en cuando se atreva con un rap o una ranchera- elabora textos que hablan de la calle, de la ciudad, de nuestras verdades escondidas y de nuestras mentiras de escaparate. Todo un talento para desenmascarar mordazmente el mito de la pareja.
En este concierto, en Salamanca, presentará su último disco: "Vinagre y rosas"


Ya sea por intereses comerciales o por intereses particulares, es un hecho que la Navidad está empezando a ser ya la conversación preferida en los ascensores. La gente quiere conseguir el calendario del 2010, mira de reojo el precio de las uvas en el supermercado y ha gastado los primeros euros en la lotería de Navidad. Al mismo tiempo comienzan a aparecer noticias que parecen sacadas del archivo (por lo cansino que es la repetición año tras año) en las que se hace balance de lo que dio de sí: las noticias más importantes del año, las personalidades ilustres fallecidas, etc.

Al albur de este panorama surgen como setas (nunca mejor dicho) listas que hagan balance anual de la salud cinematográfica y musical: los mejores, los peores, los más taquilleros, los aniversarios (este año por ejemplo nos ha tocado los 20 años de "The Joshua tree" de U2, los 30 de "London Calling" de The Clash o los 40 de "Space oditty" de Bowie)... Pero al mismo tiempo se inventan rankings que parecen sacados de un concurso en el que se busca la lista más marciana y retorcida: léase las 100 películas más importantes del cine soviético o cuál es el peor doblaje. En esta carrera sin fin triunfará el que más películas o discos nombre de Oceanía o ponga apellidos más impronunciables.

Para nosotros, usuarios de las bibliotecas que no tenemos acceso a los canales por los que salieron a la luz esos nombres para unos pocos privilegiados (generalmente festivales en Madrid y Barcelona) me permito sugerir mi propia lista que se caracteriza por:
1.- Ser una lista de películas y discos recomendables que no aparecen en ninguna otra. No pretende ser definitiva ni sigue un orden determinado. Sólo reivindico un lugar fuera de ese limbo al que parece que van todos aquellos que no salen en ningún ranking.
2.- Puedes ir con ella a la biblioteca y ver que...¡está todo!. Si señores, las bibliotecas intentamos haceros accesible también la cultura audio-visual, aspiramos a la democratización del conocimiento, y buscamos quitarle la razón a aquellos que dicen: "Si quieres verlo en España, tendrás que venir a nuestro festival", lo cual muchas veces sólo conduce a la desmotivación.
En cine:
-Ariane, de Billy Wilder
-El fantasma y la señora Muir, de Joseph L Mankiewicz
-El salario del miedo, de Henri-Georges Clouzot
-15 días contigo, de Jesús Ponce
-La vida mancha, de Enrique Urbizu
-Bienvenidos a Belleville, de Sylvain Chomet
-La canción del camino (Trilogía de Apu; 1), de Satyajit Ray
-Aflicción, de Paul Schrader
-El último viaje del juez Feng, de Liu Jie
-¿Dónde está la casa de mi amigo?, de Abbas Kiarostami

En música:
-"Undercovers", de Maria Joâo y Mario Laginha
-"Paz", de Niño Josele
-"Listener supported", de Dave Matthews Band
-"M'Bemba", de Salif Keita
-"Salvation blues", de Mark Olson
-"Kaksi!", de Hedningarna
-"Riverdance", de Bill Whelan
-"Essence ordinaire", de Zebda
-"0", de Damien Rice

Así, en estas Navidades, desde las Bibliotecas, con sumo gusto, consumo al alcance de todos.


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