Mi Cinema Paradiso


Recuerdo que proyectaban películas de todo tipo, pero sobre todo cine bélico y películas de Chaplin Los niños más pequeños nos sentábamos en las primeras filas del recinto y así podíamos ver mejor, porque las sillas, recuperadas de no se sabe donde estaban cojas, rotas y, a pesar de todo, muy solicitadas . Las películas se proyectaban sobre el viejo frontón y a veces se quedaban atascadas. Los niños mayores se sentaban detrás, con las primeras cervezas y los primeros pitillos compartidos. Cuando la peli se quedaba atascada, no se escuchaba bien o estaba rayada comenzaban a protestar : chillidos, pitidos y aullidos que a los más pequeños nos desconcertaban. Me encantaba el cine de verano. Era nuestro territorio, nadie te mandaba a la cama , podías comer todas las chuches que quisieras y volvíamos a casa muy tarde y muy felices..

De aquellas películas no recuerdo ningún título concreto. Las de cine bélico eran las que más nos impresionaban : los americanos eran los que siempre ganaban, y la mayoría eran historias de pilotos y sus escuadrones. Las reacciones espontáneas ante las situaciones de la pantalla debían ser geniales y también contagiosas, y la ilusión con la que llegábamos al recinto con el bocata y los amigos debía ser lo mejor del mundo en ese momento. Supongo que todos, quien más o quien menos, debemos tener recuerdos parecidos de nuestra infancia.

Ahora, ese lugar en el que se proyectaban películas las noches de verano se ha convertido en un Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas.. ¡toma ya!. Los niños reciben clases de inglés, photoshop o practican con la pizarra digital...





« (...) Es un poco la forma que tengo de componer. Son composiciones actuales, y con un tratamiento actual, pero podían estar escritas en los años diez o en los años veinte». (Nacho Mastretta)



"La originalidad consiste en volver al origen”. Esta rotunda e inteligente sentencia de mi adorado Gaudí fueron las primeras palabras que vinieron a mi cabeza después de las primeras escuchas del nuevo disco de Mastretta, “Vivan los músicos”. Al principio algo, sin saber muy bien exactamente qué, me resultaba sorprendente en este nuevo trabajo. Me gustaba lo que estaba escuchando pero quizá no era el Mastretta prototípico. Tenía antes la impresión de que su música me transmitía una sensación de ambigua modernidad, de sofisticada irrealidad con esos decadentes ritmos latinos y esas lánguidas distorsiones. Sin embargo, lo que estaba escuchando en este momento, sin estar muy lejos de lo anterior, era la música de un conjunto de instrumentos que respetaban su individualidad a pesar de potenciar a la perfección el conjunto con melodías de corte clásico y un tono de elegante vitalismo. Parecía que había salido el sol donde antes había ecos de una deliciosa y decadente estética lounge.
Sin embargo, la evolución musical de Mastretta, que ha convertido desde hace unos años su grupo en una big band, y que casi podría entenderse como una acertada involución, es el resultado de manejar los mismos elementos obteniendo un resultado aparentemente opuesto, paradójicamente más clásico. Su académica y completa formación musical, su afán de búsqueda y su curiosidad, sus eclécticas referencias (señala como a algunos de sus maestros a Duke Ellington, Piazzola y Troilo, Nino Rota, Kurt Weill, Edith Piaf, Bela Bartok, Bola de Nieve, Fela Kuti, Charles Trenet, Thelonius Monk, Tchaikovsky, Cuchi Leguizamon, Cartola, Joao Gilberto, Tom Zé, Randy Newman, Tom Waits, Agustín Lara), su sentido del humor y sus ganas de disfrutar con cada cosa que hace están tanto en este nuevo proyecto como en, por ejemplo, las envolventes atmósferas sesenteras de su “Música de automóvil”.
Sorprendentemente ha abandonado el proyecto en solitario para volver a la música tal y como se entendía antes: como una experiencia colectiva basada en la esencia de la música popular con composiciones con espacio para la improvisación y la exposición de la personalidad de cada músico siendo su objetivo fundamental la recreación de las partituras en sus actuaciones, es decir la interacción más directa con el público. Mastretta capta la esencia atemporal del que disfruta con lo que hace en cada momento y eso siempre es muy muy recomendable.

Próximamente, en nuestro nuevo BOLETÍN DE FONOTECA, podréis disfrutar de su nuevo disco :

Vivan los músicos (Nuevos Medios)




Otros discos de Mastretta en la FONOTECA:

· Luna de miel (Subterfuge Records)
· Melodías de rayos-x (Subterfuge Records)
· Mastretta en el sol (Subterfuge)
· Música de Automóvil (Subterfuge Records)


Bandas sonoras:
· Torremolinos 73 (Dro East West)
· El sueño del caimán (Subterfuge Records)


Añadimos además el enlace con una entrevista con Mastretta a raíz de la presentación de este nuevo trabajo, donde habla sobre su trayectoria:



Haris Alexiou

Haris Alexiou es la máxima representante de un destacado grupo de intérpretes griegos que en los últimos cuarenta años han actualizado y enriquecido la música tradicional de este país, desde el laika hasta la rembetika, logrando una perfecta mezcla de influencias orientales y occidentales, que es, al fin y al cabo, la esencia de Grecia.

Apareció en la escena musical griega a principios de la década de 1970. Su carismática voz, combinada con un modo único de actuar y una fuerte presencia escénica, la llevaron muy pronto a lo más alto. Ha cultivado la música popular y tradicional griega, sin renunciar a otras formas artísticas.

El primer paso importante de su carrera fue su participación junto a George Dalaras en el álbum Mikra Asia (Asia Minor) escrito por Apostolos Caldaras y Pythagoras en 1972. Se convirtió en un álbum histórico, el mayor éxito de la década de 1970, y fue legítimamente incluido en la lista MINOS-EMI’s 100 Greatest Hits of the Century.

En 1975, publica su primer álbum personal 12 ‘Laika’ Songs. Una de las canciones de este álbum, Dimitroula, se convierte en un clásico de todos los tiempos. El mismo año, aparece en los locales nocturnos de Plaka, imponiendo una nueva forma de presentar canciones, completamente diferente de la de los grandes clubes nocturnos convencionales. Es el primer año después de la caída de la junta militar, una época para las canciones políticas y el resurgimiento de las canciones "rebetika", y Haris Alexiou canta canciones tradicionales, baladas, canciones modernas, canciones populares y rebetika.

Durante largos períodos de tiempo, aparece con George Dalaras, Dimitra Galani, Basilis Papakonstantinou y Yannis Parios. Obtiene grandes éxitos en sus conciertos en estadios y teatros, con canciones escritas por autores griegos como Mikis Theodorakis. Su popularidad alcanza su cima. Desde entonces, es conocida como Haroula de Grecia.

Para ella han escrito los más destacados compositores griegos, desde Hadjidakis hasta Papadopoulos, pasando por Manos Loizos, con quien mantuvo una gran amistad. Esta mujer, de voz dulce y a la vez poderosa, de temperamento fuerte, en la que manda el corazón por encima de todo, todavía se emociona cuando pronuncia su nombre y lo elige como su compositor favorito: "era un gran talento, pero murió muy joven".

"Lo que quiero transmitir con mis canciones es sobre todo la soledad que hay en el interior del ser humano; hablo de ausencias, de falta de cariño, de falta de comunicación, también en las canciones de amor", afirma una mujer a quien la música le da la felicidad y le permite ser independiente y poder ir en cualquier momento hacia lo desconocido.

Ha grabado más de treinta álbumes propios, ha participado en álbumes de otros artistas, tanto famosos como jóvenes prometedores, y ha estado siempre atenta a los nuevos caminos abiertos por la música. En 2000 funda su propia compañía de discos, Estia, para producir todas sus futuras iniciativas discográficas. Edita el álbum Strange Light, donde se encuentra de nuevo con compositores con los que ha trabajado y cosechado éxitos en el pasado. Haris Alexiou viaja y enseña al mundo el sentimiento de la canción griega. Ella cree firmemente que la canción griega, por medio de sus poetas y compositores, la ha enseñado a amar y entender mejor la historia y la cultura de su país.

En breve estarán disponibles en la fonoteca dos discos suyos:

Homenaje a Manos Loizos: Teatro Herodes Ático (2008)





Guinda y naranja amarga (2006)








Clicky Web Analytics