No vamos a ser complacientes en tiempos de crisis. Esta película no es una historia edulcorada para entretenernos sin más pretensiones que las de evadirnos de nuestros problemas durante noventa minutos. El cine, como arte en el que se conjugan imagen, sonido y movimiento, a veces requiere un esfuerzo por parte del espectador, que éste interactúe (que es una de las palabras "totémicas" de hoy día). Pedimos que se "mire" la película, no que se vea, que es a lo que hoy se va al cine la mayoría de las veces. Aunque sólo sea como homenaje a uno de los dos niños protagonistas que murió a los pocos meses de finalizarse.

La película, creo, habla más de un viaje iniciático que de un regreso. Un viaje de ida más que de vuelta hacia el conocimiento tanto interior como del mundo que rodea a los personajes. Un trayecto que unirá para siempre a dos hermanos después de no conseguir sacarle a su padre las respuestas que buscan.

Quizá por eso la luz gris, plomiza, como de amanecer, que inunda todos los escenarios.
Porque los distintos escenarios, casi siempre en plena naturaleza, forman parte de la historia como un actor más que tiene un papel que jugar. Magníficamente rodada, la naturaleza es bella y cruel al mismo tiempo como los paisajes de "Dersu Uzala" de Kurosawa.
El agua del mar es inquietante. Oir las olas, la lluvia, las gaviotas... provoca por sí mismo estados de ánimo. Igual que los provoca el silencio al bajar la niebla o el verse apagar los últimos rescoldos en la hoguera.

Otra de las grandes virtudes de "El regreso" es su capacidad de sorprender: tanto el guión como los personajes van evolucionando y cambiando de tal modo que nunca sabes qué va a pasar en la siguiente escena, cómo se va a resolver la acción. Por ejemplo, en las primeras imágenes el hermano mayor aparece como el valiente frente al menor. Luego, sin embargo, será éste quien tome la iniciativa para hacer las preguntas incómodas, el que lleve al extremo su rebeldía. Un nuevo giro al final le hará otra vez derrumbarse y volver a confiar en un hermano que cuando más le necesita toma las riendas de la situación pasando a ser de nuevo el que lleva el peso de los dos.

En los aspectos técnicos, dos notas. Una es alabar la música del film. Una música minimalista que nunca pasa a ser protagonista por encima de las imágenes pero que sirve para arropar la idea que el director quiere transmitir al espectador en cada momento. El otro son los escasos pero magistrales movimientos de cámara siempre justificados y no como un simple alarde, que es como lo emplean muchos directores hoy día.

Por último, una pista para que veas hasta qué punto está pensado cada plano, cada encuadre: si adivinas a qué (cuadro del quatrocento) se parece la imagen del padre durmiendo en la cama al principio (encuadre que se repetirá al final en la barca), sabrás parte del final de esta obra maestra.

Ante las películas de más de 90 minutos me muestro reacio, nervioso, perezoso...sé que se trata de un simple prejuicio, sé que a veces es necesario más tiempo para desarrollar una historia tal como ella misma demanda, pero no puedo evitar sufrir los anteriores síntomas cuando miro la parte trasera de un DVD y allí están las tres cifras que aseguran 100 o más minutos de metraje. Mi cuerpo no está biológicamente preparado para soportar una concentración continua durante más de 60 minutos. Cuando esa hora llega, normalmente hago una pausa, voy al baño o como algo, reflexiono sobre la llegada de una nueva estación o llamo a mi madre para solventar las dudas que la vida adulta nos regala. 


Pasado ese descanso, con la mente aliviada, vuelvo a la carga con el fin de mantener la atención puesta en la restante media hora. Si esa media hora no es tal, sino que se trata de tres cuartos de hora, otra hora, o (poniéndonos en lo peor) dos horas, es muy posible que: 

A- Termine la película en un futuro cercano que no toma en cuenta el día presente.

B- No la termine de ver jamás.

Soy partidario de las películas de corta duración, creo que la mayoría de historias se pueden contar en una hora de imágenes y diálogo. Veo como una virtud la capacidad de adaptar una trama a esa medida de tiempo. Grandes clásicos apenas superan la hora y demuestran que no es necesario excederse en la duración de una película para que ésta resulte redonda. También creo, aunque esto es una percepción muy personal, que a grandes egos, largas películas. Intuyo una relación oculta entre la longitud de una película y la megalomanía y/o egotismo de su autor.

La película más larga filmada hasta el momento es un film experimental titulado "Mtrjoschka". El alemán Karin Hoerler es el productor y director de la cinta que, con 5.700 minutos (95 horas), nos interna en un tortuoso camino cuyo fin no se vislumbra. Las imágenes están basadas en una foto. Durante la película, la imagen cambia, pero sus movimientos son tan lentos que no son visibles directamente.

Hasta que se perpetró "Mtrjoschka", la película más larga fue otro experimento denominado "The Cure of Insomnia", dirigida por John Henry Timmis IV y protagonizada por el autodenominado "poeta" L.D. Groban. La hazaña dura 5.220 minutos (87 horas) y en ella aparece nuestro amigo Groban recitando un poema (de más de 4.000 páginas) de su autoría, mientras entre tanto se intercalan cortes de heavy metal y pornografía. Fantástico.

Claro que hasta aquí hemos hablado de cine experimental...pero la cosa no acaba en él. 

El cine tradicional también ha parido monstruos de larguísimos tentáculos. La película "convencional" más larga hasta la fecha es la producción titulada "The Burning of the Red Lotus Temple", realizada en los años veinte. Tiene una duración de 1.620 minutos (27 horas), es muda, y es una película china. Amigos, estamos ante un producto sólo accesible a personas temerarias y sin conciencia clara de sus limitaciones. Originalmente se proyectó en 18 partes entre los años 1928 y 1931...una deferencia digna de agradecer.

Algo más lógicos resultan los largos metrajes de las adaptaciones que el cine ha hecho a partir de novelas faraónicas y monumentales como Guerra y Paz, Berlin Alexanderplatz, Los Miserables, etc., o de personajes y hechos históricos cuya trascendencia y sombra justifican (eso esperamos) su extensa duración: Napoleón, Hitler, La Comuna de París, el Holocausto, etc.

En definitiva, en el fascinante mundo de las monstruosas (por largas) películas encontramos dianas para todos los gustos y paciencias. Manejar con cuidado, no es cosa de niños. Si el interés provocado por esta entrada produce bajas, advierto de antemano que no asumiré responsabilidad alguna por la imprudencia ajena.


El mundo del cómic está revuelto : Watchmen llega el viernes a nuestras pantallas.
Para la mayor parte de los críticos, Watchmen es la mejor novela gráfica de todos los tiempos, solo comparable al Cervantes en Literatura o a la Giocconda en pintura.
Parece que entre los pocos que ya han podido verla hay opiniones para todos los gustos : que si la adaptación nunca podrá ser fiel al cómic, que si se ha sido tan fiel que incluso los planos cinematográficos han copiado exactamente las viñetas, que si el vestuario es una patata.. etecé, etecé, incluso se ha criticado el que los actores que interpretan a los vigilantes no sean demasiado conocidos por el público...

Alan Moore se ha desentendido de todo : ni le va ni le viene, y las entrevistas que han intentado sonsacarle alguna crítica de cualquier estilo no lo han conseguido. Para él cine y el cómic son dos cosas diferentes, él no es partidario de adaptaciones, y ni quiere su parte del pastel, (es más, la ha cedido sin pedir nada a cambio) , ni tiene intención de ir a las salas a ver como han adaptado su obra más famosa.

Watchmen fue escrita a mediados de los años ochenta. El espíritu americano de aquellos años queda fielmente reflejado : es la época de los yuppies, los inicios de los ordenadores , el desarrollo de las primeras multinacionales, los políticos neoconservadores...y la guerra fría, aspecto que queda reflejado en la extensa trama que desarrolla. El mundo vivía un gran despegue tecnológico pero también se sentía atemorizado ante la constante amenaza del “botón rojo”. En Watchmen la trama sucede en estos años, aunque determinados detalles se han cambiado para desarrollar una realidad alternativa a la época.

Supone un punto de inflexión en el mundo del cómic porque hasta entonces los superhéroes eran perfectos, incorruptibles, sin una pizca de inseguridad o imperfección... Moore desarrolla un proceso de desmitificación de los superhéroes desprendiéndolos de mitos y tópicos, mostrándolos como personas, inestables unas veces, neuróticas otras.. e incluso capaces de cometer una violación.
A partir de este punto surgirá también la gran obra de Frank Miller El caballero oscuro, en la que, igualmente, el mito cae para dar paso a un superhéroe determinado por el conflicto personal y sus consecuencias.

En el cómic , los vigilantes han sido vetados por el acta Keene : no pueden desarrollar su trabajo y deben retirarse. Cada uno asume esta retirada forzosa de una manera diferente, pero en este retiro empiezan a ser asesinados...


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