Si es que no se puede buscar información. Yo empecé el día con una idea clara sobre lo que quería escribir en el post de hoy y ahora, que me he puesto definitivamente a la tarea, sigo teniendo una idea clara pero...¡totalmente distinta a la de origen! Eso me pasa por trastear en internet. Tanta información nos vuelve inestables, volubles. Bueno, no. En realidad la culpa la tiene Mastretta, un gran músico del que se supone que iba hablar hoy aquí, al que sigo y admiro. Pero tanto confío en su criterio que al mencionar en una de las entrevistas que estaba leyendo en la web su último descubrimiento musical, inmediatamente me asaltó la curiosidad. Primero me asaltó y luego se apoderó de mi y entonces me distrajo de mi objetivo. “No la conozco de nada.¿A qué sonará...? Si le ha sorprendido tanto a él que hace una música tan especial...posiblemente me gusté”. Y ya Mastretta se desdibujó de mi mente y sólo deseaba escuchar a Lonely Drifter Karen. Detrás de este enigmático nombre, se encuentra Tanja Frinta, una austriaca residente en Barcelona que se acompaña de un piano y una guitarra acústica. Sólo con eso consigue en su disco “The grass is singing”, un resultado mágico, con temas sencillos pero con encanto. Ella y sus canciones resumen el espíritu de una Mary Poppins paseando por los Alpes cual Julie Andrews en “Sonrisas y lágrimas” pasada toda ella por el tamiz indie. Pero no resulta ñoño, sino poético, optimista, especial. No son canciones sencillas, en cuanto a simples, sino pequeñas obras de orfebrería en miniatura, de factura impecable y delicada. Por esta razón, he querido compartir con todos vosotros este (recientísimo) descubrimiento, esperando que os ilumine como a mí la mañana o la tarde o ... incluso que os ilumine la noche.



Por cierto, que parece ser que volverán de gira a España entre abril y junio. ¡Allí estaremos!




Os dejo aquí para que la descubráis algunos de sus vídeos y la dirección de myspace. ¡Disfrutadlo!

http://es.myspace.com/lonelydrifterkaren






Sea usted TOTAL

No es fácil escapar del fin del mundo, pero puede hacerse: corriendo. En esto tendrán ventaja, qué duda cabe, los aficionados a la San Silvestre. Los demás deberíamos empezar a entrenar cuanto antes. Nunca se sabe... Hombre, hay señales inequívocas que pueden indicarnos la proximidad de tal acontecimiento, por ejemplo: que tus hijos te adelanten en años pues no sólo no es algo normal sino que además puede ser un aviso de que el fin de los tiempos está al caer. Y llegados a este punto hay quien se preguntará ¿y yo, cómo lo sé si no soy madre, ni padre? Pues no pasa nada, no señor. En la viña del ídem hay señales para todos y de todo tipo. Verbigracia, que las vacas quieran entrar en la escuela. Este bovino empeño por aprender debería resultarnos no sólo extraño sino sospechoso y premonitorio del fin de nuestra civilización, incluso de un definitivo estallido cósmico. Como que la mujer del alcalde no pueda evitar aparecerse cual virgen de Fátima o que los ciegos recuperen la vista con unas consecuencias que ya, ya... Y hay más maneras de identificar el “hasta aquí hemos llegado” pero para conocerlas van a tener ustedes que ver TOTAL (1985): un mediometraje que, a cambio de 45 minutos escasos de su tiempo no sólo hará de usted un avezado observador de la realidad y captador habilísimo de señales apocalípticas, sino que le desvelará novedosas técnicas para aumentar sus beneficios en las transacciones comerciales, e incluso le permitirá recordar las tablas del 2, del 3 y del 5 dejándole en la boca el dulce amargor de los años de escuela. Y todo ello en el Londres del siglo 26, que es por cierto, parecidísimo a cualquier pueblo de la sierra albaceteña como sin duda advertirán los intrépidos excursionistas que se hayan adentrado por esos lares y, por supuesto, los oriundos de dicha zona. Porque un simpático pueblecito a medio asfaltar, aficionado a las merecidas ejecuciones en la horca y escéptico sin embargo (porque nadie es perfecto) con las apariciones, también puede ser Londres sin que por ello este hecho deje de estar en contra de la lógica y de la realidad.
Abandonen a Pocoyó, Caillou y otros dvds con descaradas y excesivamente explícitas intenciones educativas y vean, aprendan y disfruten de TOTAL: una película que nos arranca carcajadas feroces mientras nos prepara de verdad de la buena para el futuro que nos aguarda si no a nosotros, sí a nuestros hijos o a los hijos de nuestros hijos, o a los hijos de los hijos de nuestro hijos, etc y AMÉN.

TOTAL dividida en cinco partes, cinco para que puedan ustedes, tras cada fragmento, acudir al baño, romper con sus parejas, comer sanos yogures e incluso empezar a escribir a José Luis Cuerda para agradecerle esta generosa y abundante expresión de su humor surruralista y de su incomparable genio.












Otras películas de José Luis Cuerda que tendría usted que ver si ha disfrutado de TOTAL (lo que le permitirá considerarse definitivamente un ser inteligente, capaz de reconocer y amar el mejor humor absurdo de este dramático mundo) son:
Amanece que no es poco (1987)
y, aunque nunca tan brillante,
Así en el cielo como en la tierra (1995)

Puede usted encontrarlas en su lujosa y gratuíta videoteca pública

Un día, no recuerdo cuándo, me levanté y me di cuenta de que ya no era la misma. Poco a poco, a medida que mi cabeza se despejaba y el sueño me abandonaba, me fui haciendo consciente de que el tiempo no lo media ni lo transitaba de la misma manera. La casa seguía siendo la misma, yo también –o eso creía- y, sin embargo, estaba tardando infinito en recorrer la misma distancia –quizá se debía a mi prisa por llegar-, preparar el desayuno, tomármelo, ducharme, vestirme, bajar al garage...¡iba a llegar tarde!
El ritmo de mi cuerpo estaba cambiando, aunque mi cabeza seguía ordenando la agenda, la actividad y el movimiento con la misma claridad. O eso pensaba. Quizá sólo fuera un mal dia, pero... Ya lo decía Serrat (y alguno más): “el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos...” O aquel que soltaba la reprimenda malévola de “los excesos se pagan” (¡vale! ¡que me quiten lo bailao!). El caso es que a todos –y digo bien al decir todos- nos amanece un día con el ritmo cambiado y, en cierta forma, desajustado. Nuestra cabeza piensa en ayer, nuestro cuerpo hace como hoy, o sea, lento, nervioso, torpe, pesado, espeso. Normal, adaptarse a las nuevas situaciones no es fácil. Lo importante entonces no es forzar, no es obligarse ni empeñarse en seguir “como si nada”, sino escucharse y aprender a hacer a otro ritmo.

Por eso me parece tan deliciosa ´”Una historia verdadera”, la película de David Lynch. Alguien podría decir que no es para tanto, que aburre, que es muy lenta... Nada más lejos de la verdad. Pasan multitud de cosas, algunas se muestran y se narran, otras se silencian o se insinúan; hay momentos arropados por la estupenda música de Angelo Badalamenti, otros tienen su propio sonido (viento, lluvia, chasquidos...), alguno está acompañado de un sonoro silencio. Cada gesto importa, cada mirada cuenta, cada movimiento de la cámara o de los personajes nos hablan y nos muestran una historia verdadera.
Alvin, un anciano de 73 años, sufre un desmayo y el médico le dice que “tiene que cambiar sus hábitos rápidamente o las consecuencias serán graves” (es mejor no ir verlos, no tienen sentido del humor). Al poco se entera de que su hermano, con el que no se habla desde hace 10 años, ha tenido un infarto. Decide ir a verlo antes de que sea demasiado tarde, pero su vista no es buena y no puede conducir, sus caderas están mal y sus movimientos son torpes y lentos. Decide hacer el viaje en su cortacésped, algo que él puede controlar y manejar y, además, disfrutar. Seguro que podría haber sido de otra forma, pero él decide hacerlo solo y a su manera, a su ritmo y el del cortacésped, lento, pausado, con tiempo para pensar, mirar y escuchar, para encontrarse y asumir que las cosas son lo que son, que él es lo que es y que no hay por qué darse por vencido, que puede hacer lo que desea, pero adaptándose al ritmo que sus circunstancias y el momento le permiten. Un viaje al reencuentro y reconciliación con su hermano, pero, sobre todo, al reencuentro y reconciliación consigo mismo.
Podría hablar de momentos concretos de la película. Lo haría si no pensara que puedo destriparla un poco, si no creyera que cada uno tiene que encontrar su propia lectura y disfrute, incluso para pensar que no es para tanto, que vaya aburrimiento... ¿eh?
Para mí es una gran película, no sólo por la maestría de David Lynch para contarnos la aventura de Alvin Straight –no es ficción, éste hombre vivió y realizó ese viaje-, o la maravillosa interpretación de Richard Farnsworth. Sobre todo porque, cuando descubro un nuevo chasquido de huesos o me incorporo con un pequeño gritito (por eso de animar al cuerpo de baile) o me doy cuenta que voy a tardar más de lo que pensaba..., entonces recuerdo que existe la velocidad cortacésped, velocidad a la que se viaja divinamente y, si tenemos alguna avería imprevista, pues..., a parar. Y hacer un rato de bondad (¿verdad Nolis?). Sólo hay que saber cuál es tu ritmo, dónde y cómo estás tú, cuál es el viaje y cómo quieres hacerlo y... disfrutar del camino.

El día 31 de enero comenzamos de nuevo con las actividades en la Red de Bibliotecas Municipales de Salamanca.
Teatro, títeres, exposiciones, talleres creativos y por supuesto, los
CONCIERTOS DE LOS JUEVES DE MÚSICA
EN LA BIBLIOTECA TORRENTE BALLESTER.

Para los/as que no han visto el Programa de actividades (podéis cogerlo en cualquiera de los mostradores de las bibliotecas de la red o verlo en la web: http://bibliotecas.aytosalamanca.es) os ponemos aquí la información más detallada.

Jueves 12 de febrero
20 h.
CARONOK (Salamanca)
Música tradicional contemporánea
Choro, bambuco, danza, vals, joropo... La extensa variedad de tramas, ritmos y estilos de la música tradicional latinoamericana es muestra del amplio mestizaje que la conforma. En Caronok flauta, chelo, cuatro y contrabajo se encuentran entre expresiones profundas de costa, llano, montaña y ciudad. Síncopas entre el viento libre y la tierra firme son los principales elementos de su música tradicional contemporánea. Cuarteto de cámara integrado por Pablo González (flauta), Eelco Haak (chelo), Reynner Franco (cuatro) y Manuel Torcatt (contrabajo eléctrico), músicos de distintas nacionalidades, con amplia trayectoria internacional. Se encontraron en Salamanca con algo en común: el gusto de hacer música viva, sin fecha de nacimiento y culminación. Caronok recibe su nombre de "'Caronoco"': confluencia de dos ríos (Caroní y Orinoco) marcada por una línea en la superficie, lugar donde ambos se funden y distinguen al mismo tiempo: "'[Caroní] es un río de acero negro pulido y entra como una daga limpia en el costado fangoso del Orinoco marrón. Hay un trecho en que no se confunden, el río limpio que viene de la solitaria montaña... con el río turbio"

Jueves 26 de febrero
20 h.
Cuarteto Diego Pisador
"Un viaje en la máquina del tiempo"
En el año 1999, un grupo de padres inquietos con ayuda de algunos profesores del Conservatorio Profesional de Salamanca, crearon la Joven Orquesta Diego Pisador. Actualmente está formada por estudiantes de cuerda muy jóvenes: desde los doce años de edad. Todavía, de una forma o de otra (Orquesta, grupos de Cámara, cursos de verano), siguen sonando, con la intención de trabajar, preparar, conocer, divulgar, perfeccionar, compartir…repertorio de todas las épocas y de distintas nacionalidades. Todo ello es posible siempre gracias al trabajo concienzudo de los participantes y de la colaboración de algunas entidades u organismos que, como en esta ocasión, apuestan por estos jóvenes. Hoy, como representación de la Joven Orquesta, el Cuarteto Diego Pisador, formado por Sergio Fuentes, Sara Medina, Clara García y Elisa García, propone un bonito viaje en una máquina del tiempo para escuchar obras en versión original y adaptaciones representativas de distintas épocas y autores.

jueves 12 de marzo
20 h.
Grupo folk Quercus
En la ciudad de Salamanca, en el año 1986, nació el grupo de folk “Quercus” (del latín, encina) y desde entonces su labor se ha orientado hacia la recuperación y trasmisión de la cultura popular a través de la música tradicional. Si bien su trabajo se centra en la música de Castilla y León, también realiza incursiones en el folklore hispanoamericano intentando en cada uno de sus conciertos el hermanamiento de ambas culturas. Para ello se acompaña de instrumentos como la guitarra, el laúd, la bandurria, flautas, gaita y tamboril, dulzaina y redoblante y percusiones varias para el folklore castellano, y de la kena, el charango, el bombo legüero, las maracas...para el folklore de Hispanoamérica. Y junto a la labor de recuperación, está también su aportación a la cultura con la creación de nuevas piezas musicales con aires tradicionales.

Jueves 2 de abril
20 h.
Brigada Bravo & Díaz (Valladolid)
Músicas populares de la Guerra Civil

Basándose en el material recogido en el libro de Luis Díaz Viana, Cancionero popular de la guerra civil española, la Brigada Bravo&Díaz propone una nueva interpretación instrumental –en clave de jazz- de algunas de las más famosas melodías que se cantaron en aquella contienda. Una curiosa formación –zanfona, caja de música y guitarra-, que evoca sonoridades antiguas, con un lenguaje contemporáneo y abierto.


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