Michael Jackson

Prefiero recordarle solo, o quizás rodeado de sus hermanos, cuando era pequeño y la sonrisa llenaba toda su cara.

Prefiero recordarle lleno de vida, de sueños, de esperanzas.

No quiero mirar ninguna de las fotos que, estos días, llenan páginas de periódicos, de revistas del corazón, de minutos de pantalla.

No quiero saber las operaciones que se hizo, ni si fue así o asa con sus hijos, ni si tenía una casa tal o cual, ni sus preferencias sexuales, ni lo que comía, ni nada de nada de todo eso que, morbosamente, se empeñan en repetirnos una y otra vez.

Sólo quiero cerrar los ojos para escuchar, de nuevo, a uno de los mejores cantantes del pop de la historia.

Cerrar los ojos para oírlo, una vez más, cantando: Don't stop 'til you get enough, The thriller, The way you make me feel o Black or White.

O abrirlos bien para verlo deslizarse por el escenario, como si se deslizara por la luna, mientras inventaba pasos que aún nadie había imaginado.

No creo en los mitos, ni en las leyendas, pero admiro el trabajo bien hecho, y a aquellos que son capaces de trascender, gracias a su esfuerzo y su genio, fronteras de espacios y de tiempos.

Admiro de él su afán de perfeccionismo y superación, su sensibilidad, su indiscutible genialidad artística y su enorme talento.

Y siento que lo que perdemos no es la hombre (al que nunca, de verdad, conocimos). Lo que perdemos es la posibilidad y el placer de seguir disfrutando de la creatividad y el trabajo de uno de los más grandes.


0 Comments:

Hacer un comentario




Clicky Web Analytics