Definitivamente, los bibliotecarios somos alquimistas. Y hemos convertido la biblioteca en el lugar más democrático del mundo.
Estas dos proposiciones se infieren de manera natural tras responder a las siguientes preguntas (1 a 4 para la primera; 5 a 9 para la segunda):
1. ¿Quién, aparte del bibliotecario, puede reservarte "la eternidad y un día"? Nadie. La eternidad quizá Dios, pero ni un día más.
2. ¿Quién, aparte del bibliotecario, puede asegurarte con toda certeza que está disponible "el día de mañana"? Nadie.
3. ¿Quién, aparte del bibliotecario, puede escuchar con una franca sonrisa la siguiente frase: "te devuelvo "la fiera de mi niña"? Nadie (en su sano juicio).
4. ¿Quién, aparte del bibliotecario, puede colocar juntos sin que salten chispas "el rostro impenetrable" de Marlon Brando con "el jinete pálido" Clint Eastwood? Nadie (si ellos lo supieran...)
5. ¿Dónde, aparte de la biblioteca, tienen la misma visibilidad Carla Bruni y Franco Battiato (letra "B" de cantautores)? (Desde el punto de vista físico todos darían preeminencia a la primera. Desde el punto de vista artístico la palma sería para el segundo. Sin embargo, sólo en la biblioteca los 2 valen exactamente lo mismo).
6. ¿Qué es sino democracia el dejar que alumnos como J. M. Montes se sitúen al lado de profesores como G. Moustaki ("M" de cantautores)?
7. ¿Dónde, aparte de la biblioteca, puede ocurrir que Javier Ruibal y Silvio Rodríguez (Cádiz y La Habana) se toquen al menos una vez en la vida ("R" de cantautores)?
8. ¿Dónde, aparte de la biblioteca, se permitiría que noveles como James Blunt o Dead Capo se sitúen al lado de los más grandes, llámese los Beatles o Miles Davis (en "B" de Pop-rock y "D" de Jazz).
9. ¿En dónde, si no es en el género histórico de la biblioteca, va a ser posible que A. Magno viera la cara de Napoleón; que Enrique V conociera a Mussolini; que Juana de Arco (quizá para su consuelo) supiera de los sufrimientos de Lawrence de Arabia?
Con estos ejemplos (podrían ser muchos más) creo que las dos proposiciones enunciadas al comienzo quedan demostradas. No es por echarnos flores. No lo decimos los bibliotecarios. Ya lo señalaban los filósofos que estudiaron las leyes de la lógica y los silogismos desde Aristóteles a Hegel.
Conclusión: los bibliotecarios somos alquimistas y la biblioteca es el lugar más democrático que existe.
Etiquetas: bibliotecas
1 Comment:
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- Anónimo said...
19 de mayo de 2009 06:27Ja,ja,ja. Muy divertido. Yo añadiría, como bien demuestra este post, que los bibliotecarios son además "sabios populares" que ven la vida pasar, si no sentados en el banco del comienzo del pueblo cual viejucos con cachaba, sí "rescondidos" casi imperceptibles al otro lado del mostrador.
